sábado, 27 de diciembre de 2008

2008

Últimamente siento que tengo el blog medio abandonado. Entre el trabajo y las fiestas estoy todo el día sin parar. De todas formas, quería dejar algunas líneas antes de que termine el año. No soy muy dada al sentimentalismo del cambio de año; ahora todos los medios de comunicación escriben y publican palabras y más palabras sobre el balance de 2008, etc. No sé por qué, pero lo del cambio de año no me dice nunca demasiado. De todas formas, el paso a 2009 significa que pronto hará un año que este blog existe, así que sí, me siento orgullosa. Además, quizás sea buena idea recordar algunas cosas que han sucedido este año, y sobre todo comentar algo de lo que (creo) nos espera en 2009.

Ayer leía un artículo en el que se analizaba la situación de la subcomisión creada para estudiar la nueva Ley del aborto que, si todo va según lo previsto y mal que le pese al conservadurismo de este país, nacerá en 2009 (http://www.elpais.com/articulo/sociedad/llamo/ninos/embarazos/tamano/real/elpepisoc/20081226elpepisoc_2/Tes). Esperemos que, puesto que las suyas son las únicas vidas humanas que están en juego en todo este asunto, responda de verdad a las demandas de las mujeres.

Creo que 2008 ha sido un año intenso. Comenzamos precisamente con el enjuiciamiento de todas aquellas mujeres que habían abortado y que puso de manifiesto aquello que desde las asociaciones feministas ya se sabía: la desprotección e inseguridad jurídica de las mujeres con la Ley actual. Así que, repito, espero que el final de este año suponga de verdad una esperanza para todas nosotras.

En marzo tuvimos elecciones generales y renovamos Gobierno; aún conservo una contractura en el cuello como recuerdo de todo ello. Bueno, eso y algunas otras cosas bastante más agradables. Últimamente no oímos hablar más que de crisis económica; yo espero que la solución a la misma venga de la mano de las medidas integrales de cambio en las que creemos y por las que optamos en marzo (así, por lo menos, podremos decir que esta crisis nos enseñó cosas positivas y aprendimos de nuestros errores).

Con el nuevo Gobierno se creó el Ministerio de Igualdad, cuya titular, Bibiana Aído Almagro, tiene todavía una ingente labor por delante. Creo que pocas veces me he sentido tan orgullosa. Necesitamos debate, movimiento y polémicas; necesitamos que la igualdad se convierta (o siga siendo) un tema en boca de todo el mundo, todos los días del año.

Este año, por desgracia, vamos a registrar una cifra (me temo) bastante alta en lo que a víctimas mortales de violencia de género se refiere. Las cifras oficiales (Ministerio de Igualdad) hablan de más de 60 mujeres muertas; otras organizaciones, que contabilizan casos no recogidos por la Ley, pero cuyas víctimas también han muerto por ser mujeres (ver entrada de 22/11/2008, "Violencia de género que no computa": http://lamujerquemedelaganadeser.blogspot.com/2008/11/violencia-de-gnero-que-no-computa.html), realizan un cómputo que se aproxima a las 100. Da lo mismo: seguirán siendo demasiadas mientras haya una sola, no asesinada sino molestada o violentada de cualquier forma.

En noviembre Barack Obama ganó las elecciones estadounidenses, con el "Yes, we can" del cambio que anuncia para su país y para el mundo entero. Amén si realmente así es.

¿Qué más? He mencionado hechos políticos, fundamentalmente; aunque lo político, siempre, se funde con lo personal y en lo personal, este año, también ha estado lleno de cambios y sucesos para mí. Algunos, espero, culminarán y florecerán en 2009.

Seguro que me he dejado montones de cosas sin mencionar. Así que, si a alguien le apetece, agradeceré las aportaciones. ¡Feliz entrada en 2009!

sábado, 13 de diciembre de 2008

Feliz Navidad

Ayer acabé de leer "Feliz Navidad" (David Carion), un libro a medio camino entre la novela y el relato periodístico en el que se narra un episodio poco conocido de la Primera Guerra Mundial. Parece ser (el libro está basado en hechos reales) que durante las Navidades de 1914 el frente de batalla francés, en el que luchaban franceses y británicos contra alemanes, abandonó momentáneamente las armas y los soldados de los distintos bandos comenzaron a confraternizar entre sí. El libro, en concreto, se centra (de manera novelada, claro) en el encuentro entre soldados franceses, alemanes y escoceses en la "tierra de nadie" entre trincheras, la noche de Nochebuena y la mañana de Navidad.

Ya me gustó la película, de varias nacionalidades europeas, que estrenaron en 2005.

Imagino que desde el punto de vista literario no es muy bueno, pero creo que sí lo es desde el histórico, aunque quizás sea doloroso darse cuenta de la importancia de lo que narra. ¿Alguien se ha parado a pensar en las consecuencias potenciales de lo que allí tuvo lugar?

Imaginemos a un montón de soldados, muertos de frío y horrorizados por lo que están viviendo... mientras hacen la guerra de los grandes generales y las monarquías y los gobiernos. Soldados que de repente se dan cuenta de que quienes les lanzan granadas y metralla desde la trinchera de enfrente están tan muertos de frío y tan horrorizados como ellos... que son igual de humanos. Desde esa humanidad compartida, desde el sufrimiento descubierto, se acercan los unos a los otros y celebran la Navidad (¿desde dónde si no?).

Imaginemos las consecuencias posibles. Esos movimientos de confraternización fueron abortados en poco tiempo. Pero, ¿y si no hubiera sido así? ¿Y si la insurrección popular hubiera continuado adelante? La Gran Guerra no habría sido tan grande, ¿verdad? Porque para ello, los grandes generales, las monarquías y los gobiernos habrían tenido que luchar ellos mismos, cuerpo a cuerpo. Y eso, la verdad, no resulta fácil de imaginar. Así que la Primera Guerra Mundial habría sido muy corta; y es razonable suponer que tampoco habría existido la Segunda Guerra Mundial, ya que esta nació de la humillación y el resentimiento de la Primera. Sin nazismo, sin grandes guerras... el siglo XX habría tenido muy poco que ver con lo que ha sido.

Esta entrada estará sonando muy utópica. Que un grupo de soldados decidieran dejar descansar sus armas durante un par de días no significa que la bondad y la racionalidad impregnaran para siempre el mundo. Pero quiero hablar de mayorías... pensemos en las mayorías. Si todos los soldados de la Primera Guerra Mundial se hubieran puesto de acuerdo habrían ganado.

Esta mañana alguien me hablaba de la manifestación (perdón, concentración, la Iglesia no se manifiesta) a favor de la familia que, como cada diciembre, tendrá lugar próximamente; y me decía lo bueno que sería que muchas de esas familias-pecaminosas-y-enfermas-que-van-a-ir-al-infierno-y-otras-cosas-parecidas (esas otras familias a las que no quieren dejarles serlo) se unieran a la concentración (una magnífica manera de organizar una contramanifestación, sólo que desde dentro). Y me parece, mientras escribo esto, que el poder está justamente ahí; el verdadero poder es tener la palabra, y comunicarse para ponerse de acuerdo y, desde ahí actuar. Era difícil en la Primera Guerra Mundial, y lo es ahora, incluso con nuestros fluidos medios de comunicación postmodernos (mail, móvil...); sin embargo, quiero pensar y pienso que no es imposible, que podemos mirarnos y descubrir la humanidad compartida y el sufrimiento, y, desde ahí, justamente, celebrar la Navidad. Ha sucedido, sucede, sucederá...

Haciéndome eco del espíritu de aquellos soldados de la Primera Guerra Mundial:

Fröhe Weinachten
Joyeux Noel
Merry Christmas
Feliz Navidad

sábado, 22 de noviembre de 2008

Violencia de género que no computa

Ayer, preparando información para el Día contra la Violencia de Género, leí que, según el Ministerio de Igualdad, este año no ha habido ninguna víctima menor de 16 años. Lo cual, no sería bueno, sino lo que cabría esperar. Sin embargo, me acordé de pronto de aquella niña de 14 años a la que mataron en Ripollet, hace unas tres semanas.

Me puse a hacer una búsqueda en Internet y acabé enfadándome. ¿Por qué el caso de la niña de Ripollet no computa en las cifras de las víctimas mortales de la violencia de género?

Para quien no lo recuerde (aunque sólo hayan pasado tres semanas, sabemos que nuestra memoria mediática es extremadamente corta) a la niña en cuestión la degolló y apaleó un compañero de instituto. Se especulaba mucho con las causas, y se dijo que el asesino había sufrido un desengaño amoroso al no ser correspondido por ella.

Lo más alucinante es que El País, por ejemplo, no mencionaba el tema de la violencia sexista en ningún momento, ni muchas otras de las páginas y blogs que consulté. Había incluso quien explicaba que es prematuro hablar de violencia de género a esas edades; está claro que no han entrado en un instituto en sus vidas. Porque la violencia de género está bien presente en las aulas, y desde muchísimo antes. No sólo, claro está, en forma de asesinatos, sino de otras muchas maneras. Que un chico de catorce años reaccione de esa manera cuando sus sentimientos por una compañera no son correspondidos sólo demuestra que existía en él una idea de posesión bien arraigada; una idea según la cual el uso de la violencia, bajo la forma de "arrebato", contra quien te dice NO, está, por lo menos, dentro de lo posible. Mi pregunta es, ¿habría sucedido al revés?

Lo peor es que me temo que, con la Ley de Medidas de Protección contra la Violencia de Género en la mano, este caso, efectivamente, no computa como violencia sexista. Porque esa niña nunca llegó a mantener una relación afectiva con su asesino. Me gustaría que alguien me lo aclarase si no es así, pero sospecho que esa es la causa de que no aparezca en las cifras del Ministerio de Igualdad. Lo cual produce escalofríos...

Y más aún, cuando los medios de comunicación realizan un tratamiento de la noticia tan sesgado e incompleto. Se resisten a llamar a las cosas por su nombre, y de ese modo disfrazan la realidad. Incorporan en sus informaciones todo tipo de prejuicios y estereotipos sobre la masculinidad y el uso de la violencia, y con ello, aun inconscientemente, disculpan un crimen.

Y esto es otra forma de violencia, mucho más cotidiana, contra todas las mujeres. Se oculta, o se maquilla, lo que sucede, llamándolo de modos diversos. Necesitamos un periodismo, y una ciudadanía, más comprometidas, que investiguen y se tomen de verdad en serio un problema que no va a desaparecer por sí solo.


http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Imputados/homicidio/menores/crimen/Ripollet/elpepusoc/20081104elpepisoc_9/Tes

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20081104/53572752330.html

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Campañas 25 de noviembre

Esta mañana, cuando iba en metro a trabajar, me he topado con la campaña del Ayuntamiento de Madrid para el próximo 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de todas las Formas de Violencia contra las Mujeres. En ella, aparece una casita de muñecas, con una muñeca dentro a la que un puño que viene de fuera de la casa (incluso de fuera de la foto) la está golpeando. El eslogan dice:

"Que pase dentro de una casa no significa que no pase"
http://www.munimadrid.es/portal/site/munimadrid/menuitem.7fd3e0e0d226652e6ef3a5149fc08a0c/?vgnextoid=e2f7e74f8568d110VgnVCM2000000c205a0aRCRD&vgnextchannel=6e1d9ad016e07010VgnVCM100000dc0ca8c0RCRD&vgnextfmt=relFicheros

(Pinchar sobre "Publicidad marquesina").

Aparte del hecho de que el puño, como digo, surja de fuera de la foto, algo muy distinto a lo que sucede en la realidad, donde el puño está bien dentro de la casa y de las vidas de las mujeres (lo que supone precisamente una de las principales dificultades a la hora de escapar de él), tengo algunas preguntas:

¿Y en la calle?
¿Y en la oficina?
¿Y en clase?
¿Y en el autobús?
...

martes, 18 de noviembre de 2008

Así están las cosas

Mientras en el Hospital Carlos III de Madrid se distribuyen Guías sobre el VIH para adolescentes en las que se recomienda la abstinencia sexual y se habla de la homosexualidad en términos de promiscuidad y de 'alteración conductual', ayer, cuando volvía en metro a casa, pude experimentar bien cerquita la homofobia en la que vivimos y respiramos.

A mi lado iban charlando un chico y una chica (que no tendrían más de 35 años), y que al parecer eran abogado y abogada. Hablaban sobre alguien a quien habían conocido, y, juzgándola por su apariencia física, ella concluyó: "era una lesbiana asquerosa".

Lesbiana asquerosa.

Así están las cosas.

Tardé varios minutos en reaccionar. Esta mañana, leía un blog al que nunca me había asomado, y en el que su dueña hablaba de lo pequeña que se sentía ante las muestras de homofobia (http://despabilate-amor.blogspot.com/2008/11/pequea.html). Pequeña y diminuta. E impotente.

Sé que existen muchas y buenas razones para argumentar en contra de la violencia, en contra del odio, de la intolerancia... (ya no estoy hablando sólo de violencia, odio e intolerancia homófobas), pero cuando una oye ciertas cosas -y últimamente una tiene la sensación de que van varias, todas de golpe- no puede evitar desanimarse.

Y ayer me sentí tan diminuta...

PD1: Al parecer, la Comunidad de Madrid se ha desmarcado de la distribución de las mencionadas Guías. Si así es, me alegro de que por una vez la cordura sea la respuesta. Si no es así... me tocará sentirme diminuta un poco más.

PD2: Mensaje a todas y todos las/os hipotéticas/os adolescentes que hayan leído o estén leyendo la Guía: no hagáis ni caso. Practicad todo el sexo que podáis y queráis, con quien os apetezca (mujeres u hombres), sin cortaros un pelo y sin dejar de usar CONDÓN (esto es lo que deberían haberos explicado en la Guía, pero como hay quien está interesado/a en que no gocéis de los placeres de la vida, os lo digo yo). ¡A follar!

PD3: En la última frase es donde la impotencia se resuelve en ira.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Una de cal y otra de arena

Estoy celebrando (mentalmente) la victoria de Barack Obama en las elecciones a la presidencia estadounidense. Creo que el mundo no cambiará radicalmente su dirección, y que Estados Unidos continuará estando -al menos durante mucho tiempo- a años luz de algunos países europeos -como por ejemplo, digámoslo sin sonrojarnos, el nuestro- en materia de derechos y políticas sociales.

Pero pienso que Obama sí supondrá un cambio y la esperanza para millones de personas -no sólo estadounidenses- que necesitan un estilo diferente de hacer política al de Bush Jr. El mundo necesita un estilo de política diferente: más dialogante; más democrático, en definitva.

Así que, en ese sentido, no puedo alegrarme más de los resultados de ayer.

Mientras celebraba (mentalmente) el mapa estadounidense que publica hoy El País en su página web, con todos esos Estados coloreados de azul o rojo, me topé con la noticia de que el Estado de California ha aprobado la Propuesta 8 (http://www.elpais.com/articulo/internacional/California/inclina/bodas/gay/elpepuint/20081105elpepuint_8/Tes), que apuesta por la modificación de la Constitución para limitar el matrimonio a la unión entre una mujer y un hombre, y anular así la decisión del Tribunal Superior de Justicia de California, de mayo de este año, que permitía las uniones entre personas del mismo sexo.

Así que ahora ya no me alegro tanto de los resultados de las elecciones. La verdad es que no me esperaba que finalmente se aprobara esta Propuesta. Creo que se trata de un retroceso claro en los derechos de gays, lesbianas y bisexuales, y de una grave pérdida democrática para la justicia social de un país que, como decía, no tiene demasiado de qué presumir en ese sentido. Ayer leía, justamente, un artículo sobre las posiciones de Obama y de McCain en materia de derechos LGTB, y, aunque las del primero sean claramente mejores, tampoco invitan a hacer fiestas (http://www.dosmanzanas.com/index.php/archives/5789; gracias a Olga, de http://www.labroma.org/). Obama, por ejemplo, está a favor de regular las uniones civiles homosexuales, pero no de equipararlas con los matrimonios (esta posición nos suena, ¿verdad?). Mientras tanto, en California, muchas parejas, tras el corto espejismo de unos meses de matrimonio, vuelven a encontrarse con la triste realidad de la desigualdad de sus derechos.

Repito: no todo (por desgracia) pueden ser fiestas.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Bye, bye Bush...

Mañana se celebran las elecciones estadounidenses. A estas alturas, y dada la presión y la sobrecarga mediática, una tiene la sensación de que tiene que votar. Aunque, qué duda cabe, las cuestiones del gobierno estadounidense tienen, queramos o no, efectos e implicaciones planetarias.

Yo soy algo escéptica. No creo que Obama vaya a suponer un cambio radical para el mundo (¿lo supuso Clinton?), aunque no negaré que, en caso de tener que votar efectivamente, mi elección se inclinaría claramente por él. Me parece importantísimo que pueda ser elegido el primer presidente negro en un país con una proporción tan enorme de población afroamericana. Les ha costado, pero por fin parece que se consigue. Además, no me hace ninguna gracia la posibilidad de que la vicepresidencia norteamericana sea ocupada por una conservadora integrista como Sarah Palin.

Pero, por encima de todo ello, lo más importante, lo fundamentalmente positivo, y que debería hacernos saltar y bailar de alegría (imagen: Julie Andrews, escena inicial de "Sonrisas y lágrimas"), es que, pase lo que pase, y se recuenten los votos como se recuenten, Georges W. Bush no podrá salir elegido esta vez. Au revoir. Ya era hora.

Como despedida sincera, nostálgica y emotiva, dejo un enlace al siguiente vídeo:
http://www.youtube.com/watch?v=9eDJ3cuXKV4


Bye, bye Bush...

miércoles, 29 de octubre de 2008

Desesperanza

Un nuevo crimen de la violencia sexista:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Lapidada/adultera/elpepusoc/20081029elpepisoc_2/Tes

Este, en nombre de valores religiosos, culturales e identitarios (honra, honor, pureza...) que portamos y salvaguardamos las mujeres. De asegurarse de que lo hacemos se encargan, en este caso, los "señores de la guerra".

La comunidad internacional debe escandalizarse, efectivamente, ante atrocidades como esta. Y, a ser posible, debería hacerlo previamente; a Aisha Ibrahim Dhuhulow le sirven de poco nuestras lamentaciones.

Tolerancia cero ante los señores de la guerra, ante los de la (presunta) paz, y ante todo lo que destila, ejerce y justifica forma alguna de violencia contra las mujeres. Como cada 25 de noviembre.

Saludos desesperanzados

sábado, 18 de octubre de 2008

Las heridas de la memoria

Este fin de semana siento que estamos viviendo un nuevo capítulo de nuestra historia. Baltasar Garzón acaba de abrir la primera causa contra el franquismo. Lo hace en un auto, en el que por primera vez se atribuye a Franco y a otras 34 personas la puesta en marcha de un plan de exterminio que hizo desaparecer a 114.266 hombres y mujeres, entre 1936 y 1952.

Leemos bien, aunque parezca increíble. Se habla de exterminio. Se habla de crímenes contra la humanidad. Se imputa a Franco, se imputa a los dirigentes de Falange Española durante ese período. Se autorizan un montón de exhumaciones de fosas comunes, solicitadas por asociaciones a favor de la recuperación de la memoria histórica.

Las voces más pesimistas dicen que finalmente todo quedará en agua de borrajas. Que una vez que se presenten los certificados de defunción de los dirigentes del régimen, la causa se extinguirá. Yo quiero pensar que en estos días empieza a escribirse una nueva página en nuestra historia. O en la revisión de la misma. En realidad, es una página que lleva escribiéndose mucho tiempo, gracias a todas aquellas personas que se han empeñado en repetir durante décadas que olvidar era injusto, perjudicial y además imposible.

Estoy convencida de que la historia tiene heridas. Y las tenemos las personas. Las portan, por ejemplo, las mujeres y los hombres que necesitan saber cuál es el paradero de sus antepasados y antepasadas, represaliados/as y asesinados/as por el franquismo. Las sufren quienes fueron lacerados y laceradas por el terror de la intolerancia. He oído tantas opiniones en contra: los muertos están muertos, no debemos remover la historia...

Y siguen sin convencerme. Para quienes sufren las heridas, en primera persona, la historia no es historia, porque no han podido pasar página; los muertos, y las muertas, son fantasmas. Las heridas necesitan reparación, pero para eso primero han de ser reconocidas como heridas. Nadie debería negar ese derecho. Recuerdo las palabras de William James, el filósofo pragmatista, cuando hablaba de "escuchar los gritos de los heridos"... Ante esos gritos, ¿quién tiene legitimidad para hablar de perdón y olvido?

De heridas sabe nuestra historia, como la del resto del mundo. Heridas pasadas, heridas presentes. Y heridas futuras, si no hacemos algo por curarlas. Occidente está lleno de heridas, después de las guerras y el horror del siglo XX. No creo que haga falta citar ejemplos concretos. Esas heridas, esa vergüenza y ese dolor se trasmiten y se heredan, de generación en generación, y así continuará sucediendo si no tomamos conciencia y escuchamos a quienes llevan tantos años gritando.

Así que espero, y deseo, que la causa no se extinga. Que continuemos hablando de crímenes contra la humanidad, de exterminio, de represión y desapariciones forzosas aunque ello nos ahogue, nos produzca vergüenza y nos haga mirarnos, unas/os a otras/os, con el estupor de quien se pregunta cómo continuar. Dolerá, sin duda. Pero será el primer paso para reparar y sanar todo el daño infligido, consensuado y silenciado.

Escuchemos los gritos de los heridos y las heridas, porque sólo así lograremos reconocer nuestras propias laceraciones, individuales y colectivas, y sanarlas de una vez.

Gracias a todas aquellas y a todos aquellos que estáis haciendo que esto sea posible. Gracias.

Censura, estigmas y otras enfermedades nacionales


Por si no se capta muy bien en la imagen (era más de media noche, y tuve que correr para no perder el metro), la foto corresponde al cartel publicitario de la película "Diario de una ninfómana", que se estrena en estos días.
La polémica ha estado servida porque en algunos lugares, como por ejemplo en nuestra querida Comunidad de Madrid, los carteles han sido censurados y se les ha colocado una raya negra que cruza de lado a lado (y que debería apreciarse en la foto). Nada nuevo bajo el sol; en este país lo de la censura es más viejo que la tos.
No he ido a ver la peli, y no creo que vaya. Aunque si todo esto ha servido para algo, me imagino que será para que mucha más gente vaya al cine. Aunque sólo sea por llevar la contraria. Y no me extraña; lo de la foto es algo tan burdo que, si no fuera por lo que es, daría risa.
Aunque no me río. Mi inquietud es otra. ¿Por qué nadie se ha llevado las manos a la cabeza ante el título de la película, y en cambio se esfuerzan por taparnos la imagen? Que no se me entienda mal; soy de las que opinan que las mujeres tendríamos que haber pasado mucho más tiempo a lo largo de la historia con la mano en el sitio que nos tapa la raya negra. Precisamente por eso, la palabra "ninfómana" me pone los pelos de punta. No estoy segura de si la ninfomanía sigue catalogada médicamente; desde mi punto de vista, ello sólo sirve para patologizar (y por lo tanto normativizar) y estigmatizar eso que ha merecido los empeños de la censura por los siglos de los siglos: el deseo sexual de las mujeres.
Por eso me choca que se dediquen tantos esfuerzos a taparnos la imagen, y en cambio nadie proteste por el título. Aunque no sé por qué. En el fondo, como decía, nada nuevo bajo el sol...

lunes, 13 de octubre de 2008

Otro lunes más

Hola de nuevo.

Las cosas han estado bastante moviditas por aquí toda la semana pasada. Y todo a raíz de una de mis más inocentes entradas (véanse los comentarios a la entrada anterior, 6/10/2008). Bueno, mirándolo de manera positiva, las hordas de la misoginia aguardando para opinar (y para insultarme, ya de paso, desde la comodidad del anonimato) sólo demuestran lo que siempre digo: lo mucho que todavía nos queda por luchar...

En fin, como hoy sí estoy más dada a la crítica y a la mala leche que el lunes pasado no quiero hacerme mala sangre. Respiraré hondo y recomendaré, para reírse un rato, el siguiente blog que he descubierto esta mañana, de casualidad:

http://madreidiota.blogspot.com

Lo firma una supuesta hija de Curry Valenzuela (ese portento del periodismo televisivo ultraderechista que nos deleita cada mañana en Telemadrid), y lo de menos es si es verdad o no que es quien dice ser. Divertidísimo.

lunes, 6 de octubre de 2008

Inclasificable donde l@s haya II

Hoy me siento poco inclinada a la crítica, así que sólo diré que me producen tristeza -del tipo más íntimo-, y desasosiego, las palabras de Bimba Bosé en una entrevista, ayer, a El País:

"Me gusta un hombre hecho. Y derecho. Y me gusta que me dominen" (http://www.elpais.com/articulo/ultima/gusta/dominen/elpepiult/20081005elpepiult_2/Tes).

Puede que este tipo de afirmaciones revelen muchas claves. Y puede que estas claves no sean esperanzadoras, ni agradables de oír. Pero, ¿están ahí?

Y, si es así, ¿no es la primera revolución aquella que tiene lugar contra una misma?

Saludos.

sábado, 4 de octubre de 2008

Manifiesto pre-25 de noviembre

CUÍDATE

PROTÉGETE

QUIÉRETE

COMPRÉNDETE
(y, si no es posible, sigue cuidándote, protegiéndote y queriéndote).

Porque:

- Tú eres lo primero con lo que tratas cuando te levantas por las mañanas.

- Eres lo último con lo que cuentas cuando te metes en la cama por las noches.

- Eres lo que te encuentras al otro lado del espejo siempre que miras.

- No podrás cuidar, proteger ni querer a nadie si primero no haces lo mismo contigo.

- La primera forma de amor es la del amor propio.

- Mereces ser feliz y sentir todo el placer que puedas procurarte (aunque a veces el mundo te diga lo contrario).

Puede que al principio sea difícil, pero una vez que se coge la costumbre resulta imposible prescindir de ello. Así que:

CUÍDATE

PROTÉGETE

QUIÉRETE

Y COMPRÉNDETE
(siempre que puedas; y, si no, sigue queriéndote).

lunes, 22 de septiembre de 2008

Blog abierto

¡Hola!

Sólo quería avisar de que he cambiado la configuración del blog, de modo que ahora todos y todas aquellas que siempre habéis querido dejarme vuestros comentarios y no podíais porque no estábais registradas... ¡YA PODÉIS HACERLO!

Era tan tonto como activar una casilla (¡gracias Irene!).

Así que ya sabéis, todo el mundo a dejar mensajes.


Besos

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Derechos y derechas; los principios y las bellas palabras

Sólo vi unos pocos minutos de la entrevista popular a Gallardón del lunes por la noche. Como quince minutos. El formato es interesante, aunque intenten hacernos creer que es muy espontáneo, y en realidad se note que no lo es en absoluto (¿quién se cree que nadie ponga los ojos en blanco ni haga el más mínimo gesto cuando Gallardón le responde sin pestañear que despertarse escuchando la voz de Esperanza Aguirre le produciría felicidad?). Pero la tele, ya se sabe. También es un problema tratar de darle espontaneidad a una entrevista a alguien tan poco dinámico como Alberto Ruiz Gallardón.

Señalo que es bastante tarde y que en estos momentos estoy haciendo un enorme esfuerzo para escribir esto. Hoy he pasado como once horas delante del ordenador, así que esta entrada no va a ser larga, ni seguramente profunda o interesante. Pero no quería -no podía- dejar de expresar lo mucho que me repugnaron las palabras de Ruiz Gallardón cuando le preguntaron por el aborto.

Como ya sabrán quienes hayan leído antes este blog, el del aborto ha sido aquí un tema sensible desde el principio. Además, una de mis debilidades es que conservo la capacidad de ofensa personal ante ciertos discursos políticos; generalmente trato de emplear la ironía, pero en ocasiones no puedo evitar enfadarme.

Sigo pensando que el problema del aborto se reduce a una decisión libre e individual de la mujer, que la legislación actual española, sencillamente, hoy por hoy, no está garantizando ni protegiendo. Y sigo pensando que la mejor prueba de ello es la vulneración de derechos a la que estamos asistiendo en algunas Comunidades Autónomas -como, por ejemplo, la de Madrid-. Ahora además pienso que esa libertad de las mujeres va a seguirse vulnerando mientras contemos con gobiernos de derechas como los de Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón.

Sí, de derechas. Aunque Gallardón se empeñe en decir que es de centro -incluso aunque a Rajoy le haya dado también ahora por el tema-, lo del centro político es una ficción metafísica, similar al punto o la línea recta, que carece por completo de significado pero que esconde muchas declaraciones de principios. O, por lo menos, lo intenta.

Declaración de principios, por ejemplo, es lo que Gallardón nos dejó ver, a pesar de medir al milímetro sus palabras, cuando enunció "sus grandes soluciones" al problema del aborto: generar recursos y más recursos, ayudas y más ayudas para que las mujeres no tengan siquiera que llegar a la situación de plantearse si abortar o no. ¿No es un intento genial de no declarar principios?

Los principios serían estos: estoy en contra del aborto, y estoy en contra de que las mujeres puedan decidir lo que hacen con su cuerpo; como soy un político que ocupa una posición de poder voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que las mujeres dejen de ejercer ese derecho; soy un político de derechas, conservador, y como tal, actuaré de acuerdo con mis principios.

Eso es lo que Gallardón no dijo. Pero a mí me dio igual que no lo dijera, porque es lo que entendí de su no decirlo.

En lugar de eso, Gallardón, en un alarde de centrismo hiriente, repitió varias veces la necesidad de elaborar políticas positivas para que las mujeres no tuvieran que pasar por el trago de tener que decidir. Políticas positivas. ¿No eran las políticas positivas esas acciones destinadas a igualar la situación de mujeres y hombres que el Partido Popular se ha pasado años rechazando porque eran discriminatorias?

Y claro, ahí es donde me ofendí. Porque ya está bien. ¿No es el colmo, este grado de cinismo? ¿No es una perversidad oír defender al Partido Popular de acciones positivas para las mujeres a estas alturas? Es el colmo. Es perverso.

Y no me creo ni una palabra. Ni siquiera que el PP vaya siempre por detrás de los requerimientos sociales; cuando desde los partidos y sectores progresistas de la sociedad se trabaja por la inclusión transversal del principio de igualdad en todas las políticas y planes, la derecha de nuestro país empieza a hablar de políticas positivas. Ni siquiera eso: el conservadurismo, como su propio nombre indica, no cambia, no evoluciona, permanece en el mundo de las esencias eternas e inmutables. El mundo en el que un hombre es un hombre, y una mujer es una mujer, y por lo tanto carece de poder para decidir cómo quiere que sea su vida.

Yo ya no estoy en ese mundo. Así que lo siento por ellos. Y por ellas. No hablo sólo por mí; tratamos de dejar ese mundo muy atrás y no permitiremos que ningún Ruiz Gallardón nos devuelva a él con sus principios ocultos y sus bellas palabras.

Buenas noches...

lunes, 15 de septiembre de 2008

Otra de violencia II

Hola de nuevo.

Esta mañana, gracias a mi nuevo trabajo, he descubierto una página web que ha creado el Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, en colaboración con el antiguo Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales: http://wwww.navegadora.es (incluyo el enlace en el blog). Se trata de una web donde pueden encontrarse los recursos disponibles en Castilla-La Mancha, sobre la violencia contra las mujeres. Dispone incluso de un mapa virtual de la Comunidad Autónoma, donde puedes moverte de un municipio a otro e ir viendo sus distintos dispositivos y recursos, así como los teléfonos y otros datos de contacto.

Es decir, que si una mujer nos cuenta que está siendo víctima de violencia sexista, en algún sentido, y que no sabe a dónde acudir, esta página nos facilita bastante la manera de ayudarla. La verdad es que la situación que planteo no es ficticia; a mí me ha sucedido unas cuantas veces, y es desesperante comprobar cómo, a pesar de toda la información circulante aquí y allá, al final una no sabe a dónde dirigir a quien necesita ayuda.

Lástima que en la Comunidad de Madrid estemos en las antípodas de tomar nota y aplicarnos el cuento. ¿A alguien le suena lo de la "trasmisión de buenas prácticas"?

Otra de violencia I

Hace como mil años que no escribo nada, y ya hay quien me lo ha reclamado. La verdad es que estoy bastante liada este mes; me he cambiado de trabajo, empieza el proceso de retomar, como cada año, las actividades que abandonamos durante el verano...

Quiero hablar de violencia, esta vez. Como tantas otras, en realidad. Cuando volví de vacaciones me encontré con la noticia de la agresión a Jesús Neira por parte de un maltratador al que Neira trató de detener en pleno ataque a su pareja. La verdad es que la situación es tristemente usual, y ya hice referencia a ella en una entrada anterior (véase "Cañas al atardecer en mi barrio", 24/07/2008). El maltratador que es defendido por la maltratada frente a terceros/as. Lo que variaba en este caso es que, como consecuencia de la agresión a Neira este entró en coma; y un mes más tarde, sigue en coma.

Coda: la pareja del maltratador acude a varios platós de televisión (como tuve ocasión de comprobar este último fin de semana), y relata su historia (que no llegué a escuchar) a cambio de un montón de dinero.

Eso son los hechos crudos. Después, vienen todos los juicios y comentarios sociales. La mayoría, contra ella. A mí me gustaría no verme en la necesidad de hacer los míos, pero la verdad es que la situación me deja tan helada que no puedo mantener la boca cerrada. Repito que ignoro qué ha dicho ella; en cualquier caso, creo que haga lo que haga, y cobre lo que cobre, no deja de ser una víctima de violencia, y eso es algo que no deberíamos olvidar. ¿Son condenables sus apariciones en los medios de comunicación? A mí sí me lo parecen. Pero, desde luego, no es nada extraño, como decía, que defendiera a su maltratador.

No podemos caer en el maniqueísmo de disculpar todo lo que una víctima de violencia haga. Pero tampoco podemos olvidar que salir de una relación violenta supone un proceso largo y complicado, a menudo incomprensible desde fuera. En un mundo como el nuestro, son esos medios de comunicación que pagan lo que sea por lo que sea, el espectáculo está servido. ¿Cuándo se exigirán responsabilidades a estos medios capaces de enlatar y vender cualquier cosa -desde la violencia contra las mujeres, hasta un accidente aéreo con 154 muertas/os-?

La cosa es trágica, porque los juicios están lloviendo de todas partes, y creo que con frecuencia en la dirección incorrecta.

Pensando en algo más positivo, me ha alegrado leer hoy una noticia en "El País", relativa a un programa que está llevando a cabo el Instituto de la Mujer de Andalucía: "Reconstrucción de identidades en mujeres víctimas de violencia de género", se llama (http://www.elpais.com/articulo/andalucia/Ex/maltratadas/felices/elpepiespand/20080915elpand_3/Tes). Aconsejo a todo el mundo que lo lea, no ya por el contenido, sino por el tratamiento que hace del tema; especialmente recomendable, la deconstrucción de mitos comúnmente asociados a la violencia que realiza al final, ya que son cosas que continúan estando en el imaginario colectivo de todos y de todas. Sorprenderá. Siempre que "El País" mete la pata lo digo; esta vez, me ha dado gusto leer una noticia que sí se desmarca de los estereotipos al uso.

LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES NO SUCEDE SÓLO EN ENTORNOS POBRES O DE BAJO NIVEL CULTURAL.

LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES NO SE DEBE AL ALCOHOL NI A OTRAS DROGAS.

LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES NO SUCEDE A MUJERES CON UN PERFIL DETERMINADO.

LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES NO SUCEDE A LAS MUJERES MÁS DÉBILES, CON CARENCIAS AFECTIVAS O BAJA AUTOESTIMA.

LOS IDEALES DE LA MEDIA NARANJA, EL PRÍNCIPE AZUL Y LA FAMILIA PERFECTA SON FALSOS.

Repitámoslos como un mantra; acabaremos asumiéndolos.

Saludos.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Lo que no quiero y lo que sí quiero

Estaba pensando en Amelia Valcárcel y en la ley del agrado, cuya imposición ella denunció tan brillantemente en Mundos de Mujeres 2008:

- No quiero ser complaciente.

- No quiero esforzarme en ser siempre agradable.

- No quiero ser suave, ni delicada, ni sutil.

- No quiero ser humilde.

- No quiero resultar encantadora.

... Quiero:

SABER CÓMO NO SER TODO ESTO SIN DEJAR DE SER EN ABSOLUTO.

AVERIGUAR CÓMO EXISTIR SIN DESEAR SER COMPULSIVAMENTE.

jueves, 21 de agosto de 2008

Inclasificable donde l@s haya

"Defensa permitirá a los transexuales entrar en el Ejército, pero no a los operados de miopía"

(Titular -en portada- del periódico La Razón, el sábado 9 de agosto de 2008).


No comments.

sábado, 2 de agosto de 2008

También aburrida

"También aburrida

Quisiera expresar mi indignación ante los numerosos artículos misóginos de Javier Marías, y, en concreto, ante sus palabras en “El pelma ante los plastas” (El País Semanal, 13/07/2008; www.elpais.com/articulo/portada/pelma/plastas/elpepusoceps/20080713elpepspor_11/Tes/). Efectivamente, a mí ya me aburre el tema; como feminista, estoy cansada, muy cansada, de tener que explicar y argumentar (apuesto a que incluso más que el señor Marías, que desde luego tiene el statu quo de su parte) que el lenguaje tiene una dimensión pragmática, y por lo tanto política, capaz de crear mundo y realidad, y por lo tanto de reforzar las desigualdades existentes entre mujeres y hombres. El tema del lenguaje sexista, me temo, no es una tontería sin fundamento que se nos haya ocurrido a unas cuantas personas desocupadas, como se nos dice en su artículo.
Por otro lado, y más allá de la indignación, manifiesto mi preocupación ante la ignorancia que trasmiten sus palabras. Para empezar, a la hora de identificar feminidad y feminismo, dos cosas que, evidentemente, no son lo mismo. Para seguir, al hacer esas comparaciones tan misóginas, a la hora de identificar la virilidad con cosas como tener las cejas muy pobladas (en el caso de Carrero Blanco) o con John Wayne; ¿hasta cuándo tendremos que seguir aguantando estas definiciones tan injustas y discriminatorias de lo que es ser hombre y ser mujer? Y, para concluir, cuando habla del
feminicidio como si fuera un mero problema de lenguaje; señor Marías, si empleamos esta palabra no es meramente porque las víctimas sean mujeres, sino con el ánimo de señalar la importancia y la magnitud de una realidad específica (al igual que sucede cuando decimos “fratricidio” o “infanticidio”), que, sí, afecta exclusivamente a las mujeres –y por el sólo hecho de ser mujeres-. Si alguien necesita convencerse de esto último, aconsejo una rápida puesta al día de la situación en Ciudad Juárez, por ejemplo.
Usted dice que está aburrido de explicar las cosas una y otra vez, sin conseguir hacerse comprender. Yo le comprendo perfectamente; comprendo muy bien el tipo de reacciones como la suya (y también estoy aburrida). Pero nunca va a convencerme, señor Marías. Ni a mí ni a muchas feministas (la mayoría somos mujeres) como yo. Le propongo que no pierda más tiempo: muestre un poco de respeto y asuma que no estamos de acuerdo con usted. Por eso no daremos nuestro brazo a torcer".


Esta es la carta que mandé a El País, hace más de dos semanas, con la esperanza de que fuera publicada en la sección de "Cartas al Director" de El País Semanal. Surgió como reacción ante el artículo mencionado más arriba. Acción-reacción. Porque el artículo de Javier Marías, a su vez, surge como reacción más que lógica ante lo que su autor vive como un intento de desligitimación de su... ¿género? (Me imagino que él ni siquiera admitirá el uso de esta palabra). Digo "reacción lógica" aunque, en realidad, no es ante un intento de deslegitimación ante lo que nos encontramos. Pero sigue siendo lógica, porque cuando a alguien -o a un vasto conjunto de alguienes- se le amenaza con el fin de su histórica e incuestionada posición de poder, lo lógico, lo esperable, es que se revuelva incluso con violencia, se desagañite y emplee cualquier recurso a su disposición con el fin de conservar el estado de cosas actual.

Así pues, nos encontramos ante un problema de poder. De lucha por el mismo y de pérdida de privilegios por parte de quienes siempre los han ostentado. Ni más ni menos. Como la del poder es una de las cuestiones, en teoría política, más viejas del mundo, me empeño en responder a estos ataques por medio de las herramientas de las que la política -y en concreto la política democrática- nos provee. El movimiento feminista, además, sabe mucho de democracia.

Por eso no me importa responder al señor Marías utilizando argumentos y razones. Incluso a pesar de que él emplee a menudo su simple autoridad, y se burle con desdén de quienes manifestamos posiciones contrarias -como su fuéramos tontas-, como medio de persuasión. La verdad es que no somos tontas -no, al menos, en una proporción mayor al resto de la humanidad-; si no nos convencen los artículos de Marías es, simple y llanamente, porque creemos que nuestras razones son mejores y más justas. No se trata de un problema de sordera, estupidez o falta de comprensión; como decía, yo le entiendo muy bien. Cuanto más tarde en asumir esto último, señor Marías, más nos aburriremos todos y todas; incluido usted, como bien dice.

Mis esperanzas eran vanas, según parece. El País no ha publicado mi carta -cosa que ya me advirtieron quienes lo habían intentado previamente-. Por eso he decidido publicarla aquí. Casi me arrepiento ahora de lo suave que suena.

De todas formas, sí que ha habido reacciones. El domingo pasado Javier Marías publicó otro artículo en El País Semanal (www.elpais.com/articulo/portada/Siglos/desperdicio/elpepusoceps/20080727elpepspor_6/Tes/), en el que se dolía de los largos siglos de opresión femenina y de la grave pérdida que esta ha supuesto para la humanidad. Enternecedor.

Llevo semanas pensando que estas van a ser mis últimas referencias sobre el tema Marías, de verdad. Y tengo intención de no perder ni un segundo más de mi vida pensando en sus misóginos artículos. Pero, como imaginarán quienes me conocen, no puedo prometer nada.

Por cierto, si alguien ha pensado que la acusación de ignorancia, en la carta, era muy fuerte, el último artículo me confirma en la misma. No es cierto, señor Marías, que las mujeres estadounidenses no se incorporaran al mercado laboral durante la Segunda Guerra Mundial; es sencillamente falso. Si leyera La mística de la feminidad, de Betty Friedan, lo comprendería. Le invito a leerlo, este y muchos otros libros y artículos sobre el tema. Un sillón en la RAE no es garantía, como puede verse, de la verdad ni la sabiduría absolutas. Tengámoslo en cuenta.

jueves, 31 de julio de 2008

Mulder y Scully de mi corazón


Sí, lo confieso: fui freaky en mi adolescencia.


Ayer fui a ver la nueva película de "Expediente X", una serie que me tuvo obnubilada durante varios años y de la que no había vuelto a ver nada desde hace por lo menos siete u ocho. Es curioso cómo cosas que son muy importantes en un momento dado de nuestras vidas dejan de serlo posteriormente.


"Expediente X", como bien saben aquellas y aquellos que me conocían entonces, marcó mi adolescencia. Esto es algo que ahora sorprende mucho a quienes he conocido posteriormente, y la verdad es que no deja de ser curioso, porque ni siquiera me interesa el género de la ciencia ficción. Pero sí, lo confieso, a los quince años yo era la persona más pesada del mundo con el tema: me sabía cada detalle de la serie, veía cada capítulo miles de veces -yo soy de las que fui a ver la primera peli al cine tres veces-, me sabía las fechas de nacimiento de cada personaje, así como del actor o actriz correspondiente. Yo estaba enamoradísima del agente Mulder. Coleccionaba todo lo que encontraba en periódicos y revistas acerca de la serie y, más en general, de fenómenos paranormales como avistamientos de OVNIS y cosas así. En definitiva, yo fui una freaky de "Expediente X".


Así que la película esta que han hecho ahora, fuera como fuera, no iba a decepcionarme. Ha pasado demasiado tiempo. Además, me he dado cuenta de que yo me perdí, por lo menos, las tres últimas temporadas, a partir del momento en que dejaron de ponerlas en la televisión española. La verdad es que las tramas se estaban volviendo un poco surrealistas, y daba la sensación -que me perdonen mis quince años, y Chris Carter, el creador de todo- de que los guionistas ya no sabían muy bien cómo salir del atolladero. Es lo que pasa cuando ruedas una serie de nueve temporadas con unos veinte o veinticinco capítulos cada una; así se agota cualquiera. Es muy bueno saber cortar a tiempo. No sé si fue por eso o porque pasé, de algún modo, de un momento vital a otro, pero dejé de verla.


Y claro, ayer me perdía un poco en la peli. Lo cierto es que la trama no es muy buena; muy inferior a muchos de los episodios de la primera y la segunda temporada. Pero como ha pasado tanto tiempo, Mulder y Scully ya no trabajan para el FBI, etc. las cosas disparatadas que se les han ocurrido a los guionistas ya no rechinan como hubieran rechinado entonces. Vamos, que yo, que en cuanto empezó me puse en plan nostálgico y tuve que comenzar a enjugarme lágrimas mentales, me habría conformado con cualquier cosa. Claro que faltaban personajes -me imagino que muchos murieron y yo no me enteré-, claro que -atención que suelto SPOILER; QUIEN QUIERA IR A VERLA QUE NO SIGA LEYENDO- esa trama romántica se pasaba varios pueblos (aunque, créanme, habría hecho mis delicias hace diez años...), y desde luego lo de cambiarle la voz de doblaje a Scully ha sido un completo error (porque, dada la cantidad de tiempo que ha pasado, me imagino que las salas de cine se estarán llenando a base de nostálgicos/as como yo, y las/os nostálgicas/os nos alimentamos de recuerdos).


Pero, ¿qué importa? Allí estaban de nuevo, Scully y Mulder, atormentados, machacados por la certeza de su destino no buscado y repleto de alienígenas, malhechores y conspiraciones gubernamentales. En realidad, esta película es como un regalo para los/as freaky-fans. Ahí van de nuevo Mulder y Scully, que, como siempre, acaban por no tenerse más que el uno a la otra, o la una al otro -y papá Skinner, que, ay, tiene una apacición bastante tierna-.


Me parece mentira que hayan pasado diez años. Recomendaría la peli, pero dudo que tenga algún valor para la mayoría de la gente. Así que sólo la recomiendo para quienes hayan pasado por esa etapa de freakismo en algún momento de sus vidas -o continúen en ella-, y hayan acabado con varias cintas VHS de tanto ver y volver a ver los capítulos grabados de la serie. No os perdáis esta coda.


Me imagino, por lo demás, que todas las cosas que vivimos contribuyen a hacernos lo que somos. O lo que queremos llegar a ser. Así que le estoy muy agradecida a "Expediente X", al agente Mulder, a la agente Scully, al Fumador y a Chris Carter por hacerme pasar tantas horas delante de la tele; probablemente, también gracias a ello, en alguna medida, aprendí y desaprendí cosas que me han situado donde estoy, como este plan-proyecto-esbozo de lo que soy y quiero ser, con todas las incertidumbres, dudas y preguntas y respuestas que ello conlleva. No reniego para nada de mi freakismo adolescente; ni del actual tampoco.


Saludos.

jueves, 24 de julio de 2008

Cañas al atardecer en mi barrio

Anoche me senté en una de las terrazas de mi calle, a cocerme de calor delante de una cerveza con limón. Eso no tiene demasiado de extraordinario; el calor está siendo insoportable en Madrid esta semana, y la cerveza es uno de los escasos paliativos que ofrece el atardecer. A esas horas, las terrazas están hasta arriba de gente; hay una gran cultura de cañas en mi calle.

Así que todo era absolutamente normal, y nada hacía presagiar lo que estaba a punto de suceder. Una pareja, chico y chica, muy jóvenes, mantenían una discusión a escasos metros de la terraza. En realidad, no mantenían una discusión, y esta es una de esas trampas del lenguaje. Para discutir hacen falta dos personas argumentando. En este caso, el único que hablaba -dudo que argumentara, por lo que pude escuchar- era él. La verdad es que yo no me enteré hasta que había pasado un rato; cuando quise mirar él estaba soltando gritos, gesticulando, mientras ella, arrinconada contra la pared, aguantaba el chaparrón, lívida. Después, se echó a llorar.

Reacción: ninguna. Estaban a unos dos metros, como digo, de donde todos y todas nosotras, bebedores y bebedoras de cerveza, descansábamos tras un largo día de calor y de trabajo. Todo el mundo continuó a lo suyo, como si tal cosa, sin enterarse de nada.

La bronca siguió. Él le reprochaba cierto comentario sobre algo, que parecía haber corrido de boca en boca, y de lo que todo el mundo -sus amigos y amigas- estaba enterado, por culpa de ella. Después, remató su enfado: "¿Y con qué cara me presento yo ahora? ¿Con cara de maltratador?"

Fue entonces cuando algunas cabezas se volvieron a mirar. Interesante, ¿verdad? La forma en que ciertas palabras consiguen lo que ya era evidente con sólo observar la escena, las posturas corporales, las acciones y reacciones.

La situación me pareció terrible. Sé que la violencia es algo que sucede, que es real, y que está presente incluso en las relaciones de los chicos y las chicas más jóvenes -no tendrían más de dieciséis años-. Sé que está ahí, y por qué. Pero no puedo evitar quedarme helada cuando lo veo ante mis ojos -incluso con una cerveza por en medio-. Por lo demás, la escena terminó de desarrollarse siguiendo las pautas del manual. Ella lloró, él se mantuvo en sus trece. Después la abrazó, y durante un tiempo ella se mostró esquiva. Se alejaron un poco, quizás conscientes de las miradas ajenas, pero continué observándoles en la distancia. Él pareció de pronto hundido, puede que incluso llorara. Finalmente, volvieron a abrazarse y se besaron. Fin de la historia. Hasta la próxima.

Cada vez son más las historias de este tipo que la gente me relata, en la calle y a plena luz del día. Si alguien hubiera intervenido, si alguien hubiera tenido la osadía de arrinconarle a él contra la pared, de increparle, y gesticular, o si, simplemente, las miradas de todas y todos los allí presentes, desde detrás de nuestra cerveza, se hubieran puesto de acuerdo para expresarle, siquiera de manera silenciosa, todo nuestro rechazo, nuestra repulsión y nuestro asco, quizás, como tantas veces ha sucedido, ella se habría puesto de parte de su novio.

En cualquier caso, si podemos sacar alguna conclusión constructiva de todo esto, podrían ser las siguientes. Para empezar, ese efecto tan claro que palabras como "maltratador" y otras tienen demuestra ni más ni menos la inmensa importancia que tiene el lenguaje a la hora de identificar realidades. El ejercicio de nombrar las cosas no es baladí; les confiere existencia social, y ese reconocimiento de existencia es el primer paso para cambiarlas. Lo cual viene a probar algo que yo he repetido hasta la saciedad, en este blog y en otros lugares: la despreocupación por el uso de un lenguaje sexista, injusto y que invisibiliza a determinados sujetos y determinadas realidades es efecto, pero también causa, de las mismas situaciones de sexismo, injusticia e invisibilidad que expresa -o no expresa, justamente-.

Para continuar, todo esto respalda mis consideraciones sobre el perfil sociológico de mi barrio (véase entrada "Me hago guerrillera", de 24/06/2008). Resulta evidente que la gente, literalmente, está ciega -también por esto conviene llamar directamente a las cosas por su nombre- o es tonta. O una feliz mezcla de ambas cosas. Cuando escuchas el emocionantísimo viaje juvenil a Sydney, para encontrarse con el Papa Ratzinger, u observas la cantidad de banderitas españolas estratégicamente colocadas en las muñecas de hombres y mujeres -sí, se trata de una consigna bien aprendida-, no te queda más remedio que llegar a la conclusión de que, efectivamente, la única esperanza para tu barrio es un plan de choque como el de la Guerrilla Feminista que yo proponía.

Para terminar, sólo diré que, en la mesa de al lado de la terraza en la que yo estaba sentada, una niña de un año o así acaparaba todas las atenciones. Mirándola, con la escena de la pareja aún reciente, y ante el panorama del barrio, y el del mundo en general, no pude evitar acordarme de la "Caperucita" de Ismael Serrano: "Serás futura oveja para un lobo feroz..."

No podemos permitirlo. Reaccionemos, ovejas: des-ovejémonos todas.

jueves, 17 de julio de 2008

Wifi frente al mar

"Todo cuanto existe es bello..."

Marco Tulio Giordana (2003)

viernes, 11 de julio de 2008

¡He vuelto!

¡He vuelto!

En realidad, Mundos de Mujeres acabó el martes, pero me he empeñado en tener vacaciones a la semana que viene, por lo que ayer y hoy no he parado de trabajar para no dejar nada pendiente. De todas formas, eso no ha hecho que olvide los increíbles cinco días de Congreso, y lo beneficiosos que han resultado, tanto para mi cuerpo como para mi espíritu.

No quiero escribir una crónica. Y tampoco puedo explicar detalladamente por qué ha sido una experiencia tan especial para mí. Se han dado un conjunto de circunstancias, digamos, que me han hecho sentir como nunca. He pasado días enteros asistiendo a talleres, mesas redondas y conferencias sobre feminismo y sexualidad; pensando y reflexionando sobre viejas disputas y dialécticas; considerando nuevos conflictos y problemáticas, desde lugares desde los que no lo había hecho hasta ahora. Me he sentido tan libre. Para ir y venir, para hacer y deshacer -libertad 2, miedo 1; está bien, ¿verdad?-.

Pero como digo, no me apetece escribir la crónica. Sí puedo mencionar, como momentos para recordar: escuchar a Sandra Harding en vivo y en directo, un impresionante taller sobre violencia de género, los debates sobre feminismo queer, la Tupper Sex de "Los placeres de Lola", la cinta de lomo negruzca de la cafetería de la Facultad de Medicina, "Los monólogos de la vagina" en Filosofía, libros, conversaciones, calor, polvo, cansancio...

Como vuelta a la realidad, a mi coche se le bloqueó el freno -susto terrible y angustia de muerte; ¿alguien se ha dado cuenta de hasta qué punto el freno es nuestra vida?- y tuve que llevarlo al taller. También, aprovechando el resto de mi último día libre post-congresual, me fui a la piscina -qué maravilla- y después al cine -"Sexo en Nueva York", muy poco recomendable, especialmente tras un Congreso feminista, aunque ahora no me apetece entrar en ello-.

A pesar de la pena que me ha dado tener que volver a la normalidad, ahora tengo una larga semana de vacaciones por delante. Estoy pensando en hacer una escapadita y subirme al norte. En cualquier caso, mi intención es continuar en este plan buen rollo-paz interior y con el mundo-todo cuanto existe es bello-imaginación al poder-tú sí que puedes...

jueves, 3 de julio de 2008

Las mujeres que nos dé la gana de ser




Este fin de semana se celebran en Madrid los actos del Día del Orgullo LGTB (a pesar de que fue hace casi una semana... bastante polémica ha habido ya con el tema, así que no echaré más leña al fuego). Este año, el lema de la manifestación será "Por la visibilidad lésbica"; no hace falta ser un lince para darse cuenta de la falta que hace insistir en la cuestión, tanto dentro como fuera del ambiente.

Vivimos en un mundo heterosexista. Es decir, en el que se da por sentada la adecuación de la realidad a esquemas heterosexuales y sexistas. Y además falocéntricos. Cuando resulta que abrimos los ojos y echamos un vistazo a la sociedad, nos damos cuenta de que esa adecuación no existe -y de que cuando existe, no siempre se traduce en felicidad y en comer perdices-. Con las altas dosis de incomprensión, miedo y negación que ello conlleva.

Hace un rato estaba visitando la web de El País (http://www.elpais.com/), y en ella habían incluido un vídeo sobre el festival de la visibilidad lésbica, precisamente. Como sabrán quienes hayan visto alguna vez los vídeos de esta página web, siempre se incluye un minuto o así, previo, de publicidad. Adivinad sobre qué iba el minuto esta vez. Era un anuncio de Volvo. Sí, Volvo. ¿Y no es Volvo la marca que, desde hace ya algún tiempo, incluye en su logotipo comercial el símbolo de la masculinidad ()? ¡Sí! ¿Y por qué? ¿Por qué incluye ese símbolo? Ni idea, podría decir. O, también, que me parece que lo más probable es que se deba al simple y puro machismo de dirigir la publicidad de los enormes y potentes Volvos a los hombres. Pero, ¿por qué narices se utiliza precisamente este anuncio para introducir un vídeo sobre los actos revindicativos de la visibilidad lésbica? Pues yo me temo que -por fortuna- tampoco tengo una respuesta clara. ¿Podría tratarse de un descuido? (¿qué? ¿cómo? ¿en publicidad, un descuido?). ¿Se trata de un mensaje subliminal del patriarcado, que identifica a las lesbianas con hombres-potenciales-compradores-de-coches-Volvo? ¿O, aún peor -pero quizás más simple-, el anuncio se dirige al mayoritario público de hombres heterosexuales que, con toda probabilidad, entrarán a deleitarse con un vídeo sobre visibilidad lésbica? Miedo tengo de elegir respuesta.

Y miedo tengo, y hastío, del tratamiento que de ciertos temas se hace en los medios de comunicación presuntamente progresistas (si estos son nuestros amigos... ). Pero prefiero no hacer más comentarios al respecto.

Yo, me temo, me perderé la mani. Estaré en algún lugar de Ciudad Universitaria (Universidad Complutense), en Mundos de Mujeres 2008. Así que lo más probable es que desaparezca durante los próximos días; bueno, la verdad es que espero desaparecer. Aparte de una cantidad increíble de conferencias y comunicaciones, vamos a tener teatro, exposiciones, conciertos, presentaciones de libros... Más de 3.000 personas de todo el mundo que vienen a Madrid. Confieso que me da un poco de vértigo pensarlo; hombres y mujeres feministas de Madrid, no podéis perdéroslo.

Mientras, de algún modo, y aunque desaparezca también de la blogosfera durante unos días, estaré celebrando el fin de semana, y el Orgullo, de todas las formas que se me ocurran:

Ella se ha cansado, de tirar la toalla
va quitando poco a poco telarañas
No ha dormido esta noche, pero no está cansada
No miró ningún espejo, pero se siente "toa" guapa

Hoy, ella se ha puesto color en las pestañas
Hoy le gusta su sonrisa, no se siente una extraña
Hoy sueña lo que quiere sin preocuparse por nada
Hoy es una mujer que se da cuenta de su alma

Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti,
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
Hoy vas a comprender que el miedo se puede romper con un sólo portazo.
Hoy vas a hacer reír porque tus ojos de han cansado de ser llanto, de ser llanto
Hoy vas a conseguir reírte hasta de ti y ver que lo has logrado.

Hoy vas a ser la mujer que te dé la gana de ser
Hoy te vas a querer como nadie te ha sabido querer
Hoy vas a mirar pa´lante que pa´ atrás ya te dolió bastante
Una mujer valiente, una mujer sonriente, mira cómo pasa.

Hoy no ha sido la mujer perfecta que esperaba
ha roto sin pudores las reglas marcadas
Hoy ha calzado tacones para hacer sonar sus pasos
Hoy sabe que su vida nunca más será un fracaso

Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
Hoy vas a conquistar el cielo sin mirar lo alto que queda del suelo
Hoy vas a ser feliz aunque el invierno sea frío y sea largo, y sea largo
Hoy vas a conseguir reírte hasta de ti y ver que lo has logrado.

Hoy vas a descubrir que el mundo es sólo para ti
que nadie puede hacerte daño, nadie puede hacerte daño
Hoy vas a comprender que el miedo se puede romper con un sólo portazo
Hoy vas a hacer reír porque tus ojos se han cansado de ser llanto, de ser llanto
Hoy vas a conseguir reírte hasta de ti y ver que lo has logrado.

(Bebe, "Ella")
¡Feliz semana!

martes, 1 de julio de 2008

Seis meses y contando


Debo decir que este blog cumple en estos días seis meses de vida. Y que estoy más que contenta. Me costó mucho decidirme a crearlo, porque no estaba segura de tener la constancia suficiente como para mantenerlo; este es el post 27, así que me doy por satisfecha en cuanto a lo de la constancia (no es fácil encontrar momentos para sentarse a escribir; no es fácil, en realidad, encontrar momentos para sentarse a hacer nada). Por otro lado, no estaba segura de que nada de lo que escribiera fuera a tener interés suficiente para ser publicado en ningún sitio (por modesto que sea, un blog es un espacio que permite, mal que bien, ese envilecimiento de la vanidad que provoca la edición de la palabra escrita... incluso respondiendo a la filosofía del DIY -do it yourself-). Para ser sincera, no creo que haya mucha gente que me lea asiduamente; pero sigue mereciendo la pena, sean dos o cinco personas quienes lo hagan -una vez o más-. Seguiría mereciendo la pena incluso si nadie lo hiciera; quien encuentre gusto en esto de escribir sabrá que ese placer no se reduce -aunque encuentra un importante sustento en ello, para qué vamos a negarlo...- a ser leída/o, sino que nace de algún lugar más profundo, y que tiene que ver con necesidades anteriores al acto de publ¡car o mostrar con orgullo lo que se ha hecho.


En fin. Que no sé si nada de lo que hago aquí merece la pena o no para el resto. Para mí desde luego sí. Me da igual caer en la egolatría. Me gusta escribir, y me alegra poder contar con este espacio autogestionado para hacerlo.


También me encanta comunicar con los y las demás. En general, y en concreto con los blogeros y las blogeras del mundo. Entre las novedades de la última semana, he creado un archivo de algunos blogs que me gusta leer. La mayoría son de amigos y amigas, y en cualquier caso se trata de otros espacios autogestionados de escritura que creo que merecen la pena. Es alucinante la forma en que esto de los blogs puede llegar a tejer una red gigantesca; una red comunicativa gigantesca cuyas consecuencias -como siempre- son imprevisibles. Como en el inmenso Chart de "The L Word", sólo que en un sentido no sexual -bueno, no necesariamente sexual...-. La verdad es que sería una buena idea que alguien se propusiera dibujar algún día el mapa gráfico de estos blogs interconectados del mundo... si es que tal cosa es posible. A saber con quién, indirectamente, me conecta el chart. Emoción pura.


Así que felicidades, pequeño blog. Naciste en medio de incertidumbres y te fuiste empoderando y fortaleciendo a base de entradas y comentarios; de palabras, en realidad. Ahora ya no eres esa cosa insegura y dudosa que comenzaste siendo. Puedes agradecérmelo a mí. Pero también a todas aquellas y todos aquellos que se han asomado alguna vez a este rincón a leerte. Muchas gracias. Seguimos haciendo camino...

miércoles, 25 de junio de 2008

Bellas Durmientes

Bella Durmiente
nº 187
muere apuñalada por
su príncipe azul el
28.04.04
en Málaga

Creo que en las fotografías que he colocado al margen izquierdo del blog no se aprecia muy bien el mensaje escrito. Era difícil captarlo.

Estoy participando en una campaña de homenaje a las 433 mujeres que han sido asesinadas por la llamada violencia de género, entre 2000 y 2007 -parece un eufemismo; en realidad, no han sido asesinadas por la violencia de género (como si esta fuera una persona), sino por sus parejas o ex parejas-. Se han impreso 433 adhesivos, uno correspondiente a cada mujer, y la idea es que aquellas y aquellos que participemos en la campaña decidamos qué acción, homenaje o ceremonia le hacemos al nuestro; después debemos enviar las fotografías de ello a la organización de la campaña, que organizará una exhibición en forma de Centro de Arte Contemporáneo Portátil (CACP), en el contexto del Congreso Mundos de Mujeres 2008 -del que he colgado el cartel, también en el margen derecho-.

Es emocionante. Sé que sólo se trata de un trozo de papel, pero estos días he sentido una gran responsabilidad al tener que decidir qué hacer con él. No soy de las que piensa que deba hacerse de las víctimas mártires, ídolos o trofeos de guerra, desde luego. Pero sí debemos contribuir a que sus nombres, o por lo menos su existencia, no sea olvidada. Porque su muerte no ha sido accidental ni fortuita, sino uno de los actos más crueles y salvajes que en nuestro mundo se cometen contra la humanidad. Así que me siento muy afortunada -en la medida en que puede ser así- de formar parte de este proyecto. Aunque sólo sea colocando el adhesivo en la ventanilla de mi coche durante unos días y sacándole unas cuantas fotos.

De paso aprovecho para animar a todo el mundo a que se pase y participe, de algún modo, en Mundos de Mujeres 2008, en la Universidad Complutense, entre el 3 y el 9 de julio. Es pronto para decirlo, porque faltan exactamente ocho días para que comience, pero promete ser un evento inolvidable, aunque sólo sea por la cantidad de gente, de dentro y de fuera de España, que va a venir a Madrid. Hay previsto programa académico, social y cultural, en distintos sitios de la ciudad. Y me consta, y esto sí lo digo ya, que las organizadoras del mismo han hecho una labor increíble de convocatoria y organización. Creo que merecerá la pena.

No sólo tratará de violencia, claro. Hay previstas más de 2.500 ponencias, sobre muchísimos temas distintos, todos con las mujeres como eje central de reflexión y actuación. El de la violencia, sin embargo, y aunque tristemente, no puede faltar, y por ello celebro la existencia de campañas como la de Bellas Durmientes.

"¡Culpad a las criadas!
¡Esas pícaras mujerzuelas!
¡No preguntéis por qué, y colgadlas!
¡Culpad a las criadas!

¡Culpad a las esclavas!
¡Esos juguetes de truhanes y granujas!
¡Colgadlas! ¡Ahorcadlas!
¡Culpad a las esclavas!

¡Culpad a las fulanas!
¡Esas indecentes zorras,
obscenas y desvergonzadas!
¡Culpad a las fulanas!

(Atwood, M., "Penélope y las doce criadas", Barcelona, Salamandra, 2005, p. 143)

Me he enterado hace unas horas de que le han concedido el Príncipe de Asturias a Margaret Atwood. ¿No es increíble ser visionaria? Juro que ayer no había oído nada de esto cuando escribí mi entrada sobre ella; sólo lo hice porque acababa de terminarme "Penélope y las doce criadas" y estaba maravillada. Pero estoy pensando seriamente en retirarme a una isla y vivir de mis predicciones como oráculo, a partir de ahora.

Me alegro muchísimo de lo del premio; enhorabuena.

martes, 24 de junio de 2008

Sí, lo sé, dos entradas en un mismo día: o me paso o no llego. Así es la vida. No quería dejar pasar la oportunidad de comentar que acabo de terminar de leer "Penélope y las doce criadas", de Margaret Atwood, y de repetir lo mucho que esta autora siempre me impresiona.

En realidad, ya hablé de ella anteriormente; más o menos, al principio de la vida de este blog (por enero, o así, tuvo que ser). Lo hice, sin embargo, de pasada, y sin detenerme demasiado. Entonces estaba leyendo "La maldición de Eva", que eran un conjunto de ensayos sobre teoría de la literatura, básicamente, y claro, sobre todos los inmensos temas a los que la reflexión sobre la literatura siempre abre. No estoy segura de cómo llegó aquel libro a mí, me imagino que por la Librería de Mujeres, pero no recuerdo si lo compré, me lo regalaron o qué. Me encantó. Por eso este año, en la Feria del Libro, decidí comprarme "Penélope y las doce criadas" en cuanto lo vi. Aprovecho para recomendar una visita a la Librería de Mujeres de Madrid, donde es fácil perderse entre la gran cantidad de libros que tienen; sus dueñas y empleadas son encantadoras y te aconsejan -y muy bien, por lo general- sobre todo aquello que quieras comprar -por cierto, yo también estoy de acuerdo en que a Margaret Atwood deberían darle el Novel-.

En "Penélope y las doce criadas" Atwood reconstruye el mito de Penélope, la esposa abnegada de Odiseo, que se dedicó a tejer un sudario mientras su marido estaba en la Guerra de Troya, y a destejerlo por la noche para retrasar el momento de tener que tomar la decisión de casarse con cualquiera de los muchos pretendientes que aspiraban a ello.

Fue una suerte, dicho sea de paso, que el otro libro de Atwood me gustara tanto como para comprarme este a ciegas. Porque si me hubiera leído el resumen del libro, quizás no lo habría hecho. La verdad es que la mitología nunca me ha interesado demasiado; me maravilla la gente que es capaz de recordar los nombres y las historias de los dioses, diosas y héroes griegos/as y romanas/os, pero yo siempre he sido incapaz. Ni siquiera me divierte.

Pues bien, me habría perdido una gran historia. Lo que hace Atwood es eso que la Postmodernidad ha puesto tan de moda, y que es revisar los grandes textos canónicos de nuestra literatura, dotándolos de un nuevo enfoque y por lo tanto de verdades históricamente imprevistas. Lo que hace, en concreto, es darle voz a Penélope.

Así de simple. Es sorprendente lo que, sólo con darle voz a Penélope, se consigue. En realidad, no sólo lo hace con ella, sino con muchos otros personajes: las doce criadas, Helena de Troya... A través de esas voces, aparecen muchísimos discursos más o menos desdibujados. Relatos que mezclan Antigüedad y contemporaneidad, que muestran sus críticas hacia la violencia contra las mujeres, y que, en líneas generales, demuestran cómo la realidad se compone siempre de múltiples voces y puntos de vista, dejándonos en última instancia con la agridulce sensación de una verdad que se nos escurre entre los dedos -porque no es una, ni idéntica a sí misma ni a nada de lo que siempre nos han contado, claro-.

Mientras tanto, se ríe. Atwood se ríe; se ríe Penélope. Ironiza, sin perder la calma. Nos cuestiona a nosotras y a nosotros como lectoras y lectores pasivas/os y acríticas/os. Hace que la novela, o mejor dicho la tragedia -porque en realidad se trata de una tragedia- dialogue consigo misma y se plantee sus mismas condiciones de posibilidad.

Y sale victoriosa de todo ello, en menos de doscientas páginas. "Penélope y las doce criadas" es la representación práctica de las teorías literarias de "La maldición de Eva", y me alegro de haberlo comprobado porque, claro, hablar siempre es muy fácil, pero actuar lo es menos. Y aquí Atwood ha lanzado al mundo personajes como los que pocas veces tenemos -o por lo menos, a mí me cuesta mucho dar con ellos- ocasión de encontrar. Personajes de carne y hueso, que sin embargo están constituidos a base de historias y de mitos, y que por lo tanto son tejido puramente narrativo. Y que encima lo saben. ¿Cómo consigue Penélope mostrarnos su verdad de la historia, sin parecer una víctima sin redención? ¿O las criadas, de igual modo, y además, arrojando sus dudas sobre el personaje de Penélope? ¿Cómo dar con tu propia voz crítica, en medio de todo ello, sin perder la realidad del multiperspectivismo y la multiplicidad en las narraciones de cada personaje?

Para mí es todavía un misterio. Pero cuando leo novelas como esta de Atwood me doy cuenta de que el secreto son los personajes. Saber qué darles, y qué no darles. Dónde ceder, dónde plantarse. En qué momento, posiblemente, debe el personaje separarse del autor o la autora, y adquirir vida propia. Saber dónde se está, quién eres tú y quienes son ellos y ellas.

Le agradezco a Margaret Atwood, como siempre, la claridad al mostrar que es posible.

Me hago guerrillera

Estoy superándome a mí misma: una entrada cada tres semanas. En fin. Estoy demasiado ocupada. Y demasiado cansada. Necesito vacaciones urgentes. Y probablemente me quede sin ellas. En fin. Brindo por los pequeños instantes de descanso, en cualquier caso.

En todo este tiempo, claro, han pasado muchas cosas. Por ejemplo, la semana pasada realicé mi-primera-pequeña-revolución-en-solitario. Hubo Junta de Vecinos/as de mi Comunidad. Yo nunca voy, claro, porque no soy propietaria; pero por lo que me cuentan siempre la cosa no tiene desperdicio. Esta vez se les ocurrió que, como el próximo año tendremos que enfrentarnos a todo tipo de obras y derramas, se saltaban limpiamente el turno de Presidencia, que le correspondía a la vecina del 1º, y hacían ocupar su lugar a un hombre (que no recuerdo exactamente en qué piso vive). No sé si este tipo de golpes de Estado son normales en todas las Comunidades vecinales, pero la verdad es que me fastidió. Y no por la vecina del 1º, en cuestión, que ni siquiera me cae bien -es increíblemente cotilla, y siempre que me la encuentro en el portal me llama "niña"-. Pero hubo quien planteó objeciones, y la posición oficial, explícitamente expresada, fue que, efectivamente, los hombres están capacitados para hacer cosas para las que las mujeres somos inválidas.

Me habría encantado estar presente, aunque quizás, finalmente, mi presión arterial lo habría lamentado. Lo cierto es que al día siguiente escribí una carta en la que manifestaba mi malestar -el malestar, la incomprensión y la repulsa de "una vecina indignada" (como he dicho, no soy propietaria, así que no tengo voto)- por la misoginia de la que la Junta de Vecinas/os hacía gala, y por lo tanto por la falta de democracia en la que nos encontrábamos. Incluso acabé citando a Clara Campoamor (algo directamente revolucionario y temerario en mi barrio), con aquello de que "la libertad se aprende ejerciéndola". Si algo me duele especialmente es ver cómo las propias mujeres internalizamos el discurso de nuestra falta de capacidad y naturalizamos y justificamos, de ese modo, nuestra ausencia de poder.

Uf, incluso tuve que robar un rollo de cinta celo del trabajo (bueno, sólo la tomé prestada), para poder pegar la carta en el portal de casa. Fue muy emocionante, casi como si hubiera llevado un pasamontañas negro en la cabeza (parece propio de otras épocas; lo más alucinante es pensar lo poco que han cambiado las causas).

Resultado: la carta duró veinticuatro horas en el portal. Pero me doy por satisfecha. Para empezar, y contra todo pronóstico, el portero, que hace cosas tan maravillosas como escuchar el "Cara al sol" con la radio del coche a todo volumen, se puso de mi lado (!!). Después, la vecina del 1º también me dio las gracias. Y por último, me regocija pensar en las caras de todos esos/as pequeños/as dictadores y dictadoras cuando leyeran la carta; y fijo que alguna/o tuvo que hacerlo, porque si no no habría acabado en la basura. Sólo ese instante merece la pena.

Así que tengo una propuesta política. En mi barrio necesitamos introducir la perspectiva de género y feminista al precio que sea. Y me consta que no sólo en el mío. Necesitamos un PLAN DE CHOQUE FEMINISTA (Y DEMOCRÁTICO) para los distritos de Moncloa y Chamberí (y para todos los demás también, pero empiezo proponiendo de abajo a arriba). De momento, por lo que me toca, propongo formar una GUERRILLA URBANA FEMINISTA (ya tenemos siglas, y todo: la GUF), que vele por el cumplimiento de las ideas democráticas de justicia, igualdad, etc... (¿obviedades? No lo creo...), y por la concienciación feminista de los vecinos y vecinas que pueblan mis calles; se me ocurren montones de cosas para hacer, como esta de la carta e incluso mejores y más divertidas (besadas, pintadas... estoy pensando en los domingos por la mañana, en esa aparente laxitud de la salida de misa... uf, mentes creativas del mundo, uníos). ¿Alguien se apunta?

martes, 3 de junio de 2008

Deseo

Probablemente ver una película americana (exceptuando alguna pequeña perla) sea el peor motivo entre los posibles para escribir nada que quiera tener un poco de profundidad. Probablemente "Asesinato en 8 mm.", protagonizada por Nicholas Cage, y que pusieron el último domingo en la tele (motivo por el cual me acosté bastante más tarde de lo que habría querido), no lo merezca.

No sé. Puede que mi cabeza sólo necesitara una excusa para dentrarse en los oscuros razonamientos en los que me sumí mientras veía la película, y durante algún tiempo después (también es por eso que dormí muy poco).

Para quien no lo sepa, "Asesinato en 8 mm.", que ni siquiera recuerdo quién dirige, trata sobre un detective privado (Nicholas Cage) que investiga sobre una perturbadora cinta de vídeo que aparece entre las pertenencias de un multimillonario, cuando este muere, y en la que aparece una chica que llevaba años desaparecida. En realidad, el tema es el de las grabaciones de snuff movie, que estuvo bastante de moda hace unos años, cuando Alejandro Amenábar estrenó "Tesis" en nuestro país; sobre todo, porque para mucha gente fue la primera noticia de algo que seguramente parecía inimaginable (yo tenía doce años entonces, y ni siquiera me dejaron ir a ver la película al cine).

No sé si "Asesinato en 8 mm." merece la pena o no. Probablemente sea una película americana más. Pero llevo dos días dándole vueltas al tema de la pornografía, al de los roles femeninos en ella (y no sólo en ella), y a las implicaciones de todo esto. Seguramente esta entrada va a resultar muy confusa; es lo que sucede cuando me pongo a escribir sin tener muy claras las cosas. Pero hoy necesito escribir.

¿Existen formas de deseo no patriarcal? Esa es la pregunta que comenzó a rondarme en torno a la media noche del domingo, y que me planteaba aún ayer por la mañana. Sé que no es muy optimista. Entre las imágenes violentas y muy violentas a las que el cine y la tele nos tiene acostumbradas y acostumbrados, violentas hacia las mujeres, quiero decir, las que tienen que ver con el snuff -digo, tienen que ver, porque sólo se trata de señuelos cinematográficos, nunca he visto (y espero no hacerlo) cintas originales- se llevan la palma. Nos espanta, nos horroriza, nos hace abominar... ¿y nos fascina? Amenábar lo planteaba en su película: ¿hay que darle al público lo que el público quiere? Y, sobre todo, ¿por qué quiere eso el público? ¿Por qué no podemos dejar de mirar la pantalla?

Lo cierto es que el movimiento feminista asistió, en torno a los años 70-80, a un debate en torno a la pornografía que resulta de aplicación en este caso. Sé que no se trata de lo mismo, y que las snuff, afortunadamente, son ilegales, pero de todas formas encuentro parelelismos por el tema del deseo. ¿Qué posición ocupan las mujeres en la pornografía? ¿Somos sujetos, somos objetos? Y, si usualmente nos limitamos a ser objetos, ¿forma ello parte de un juego, es todo un simulacro? ¿Cuál es el precio del simulacro?

Puede que lo que planteo parezca monstruoso, pero sólo trato de asomarme a algunos misterios que no dejan de asaltarme. El papel de la mujer-objeto, del que tanto se ha hablado, tiene resonancias que van más allá del rol de la mujer-florero. Y que tienen que ver con el sexo, y por tanto, con el deseo.

Para quien haya seguido este blog, no será ningún descubrimiento mi más profunda condena hacia cualquier forma de violencia contra la mujer. Quizás por eso me revolvían especialmente las imágenes de la película; me planteo hasta qué punto pueda yo, o podamos todos y todas, en general, ser responsables de tener una concepción del deseo que genera tantos monstruos.

¿Qué hacemos con las prácticas de sadomasoquismo, por ejemplo? Probablemente yo sea ignorante de muchas cosas. Me gustaría que alguien que supiera sobre el tema me hiciera algún comentario. ¿Cómo compatibilizamos la visión de aquello que deseamos -de aquellos y aquellas que deseamos, mejor dicho-, y de la forma en que lo deseamos, con el rechazo de lo que nos repugna?

¿Hasta dónde llegan las redes del patriarcado? Todavía estoy buceando, en busca de formas de relación y de intimidad en las que esas redes puedan ser desafiadas y aniquiladas. No quiero, me niego a renegar del deseo, y al mismo tiempo me inquieta la conciencia de los monstruos que ese deseo pueda generar. Me gustaría ser más optimista, pero la verdad es que hoy me siento exactamente tal y como estas palabras muestran: ahogada e impotente.

jueves, 29 de mayo de 2008

Filósofas feministas

Ayer escuché una conferencia de Amelia Valcárcel en el Instituto Francés. Sus palabras, cargadas de inteligencia, ironía y sentido crítico, siempre me dejan igual de maravillada. Clausuraba unas Jornadas en homenaje a Simone de Beauvoir, probablemente la feminista más importante del siglo XX, de cuyo nacimiento se cumplen en 2008 cien años. Feminista y filósofa, aunque la propia Beauvoir, curiosamente, rechazara lo segundo -que sí le atribuía a Sartre-. Valcárcel reivindicó ayer la consideración de Beauvoir como filósofa, como una de las más grandes filósofas de este último siglo, y que siempre debería figurar entre los principales nombres del mismo. Rara vez nos la encontramos entre ellos.

Simone de Bauvoir, en efecto, fue una filósofa existencialista, que supo aplicar esta filosofía al análisis de la situación de la mujer, en un estudio impresionante y completísimo como fue El segundo sexo. Lo demás ya es historia; son muchas las deudas que tenemos hacia Beauvoir y hacia su análisis feminista. Está bien que se recuerde en voz alta.

Por ejemplo, Beauvoir nos dotó de herramientas semánticas y conceptuales para comprender problemas. Nos dotó de un lenguaje, de una metodología que hasta ese momento no existía. Poder nombrar es algo inmensamente importante, porque gracias a ello las cosas adquieren un nuevo estatus de existencia.

Junto a Valcárcel, contamos con la presencia de Anne Zelensky, la presidenta de la Ligue des Droits des Femmes, que fundó junto a Beauvoir, y que habló de la relación de Beuavoir, en los años 70, con el feminismo radical. Gracias a ello, se habló también de Mayo del 68, y de uno de sus principales legados, el feminista, que alcanzó una impresionante fuerza crítica en aquellos momentos.

La gente sigue resultando sorprendente. Me refiero a algunas de las preguntas que después se hicieron en el debate. Por ejemplo, una participante habló del aborto como opresión de la mujer, y como algo contra-natura -la expresión me hace sonreír; ya va siendo hora de dejar de hablar compulsivamente de naturaleza, ¿no les parece?-; me temo que mi respuesta no habría sido tan comedida como la de Amelia Valcárcel. También, un asistente se manifestó partidario del movimiento feminista, y a continuación interrogó a las ponentes sobre los posicionamientos agresivos del movimiento, y de rechazo de las justificaciones masculinas -no me quedó muy claro a qué justificaciones se refería. Esta última es el tipo de pregunta que sigue acosando al feminismo, y ante la que muchas veces encontramos pocas armas dialécticas y bastante desesperación. Como dijo Valcárcel, pedirle a alguien que lleva siglos machacada que no esté resentida es, desde luego, demasiado pedir.

A propósito de ello, Valcárcel habló de cómo el movimiento del 68, que, en términos de teoría feminista, debemos hacer coincidir con el feminismo radical, inaugura el derecho a la cólera dentro del movimiento. Lo que entonces no se imaginaban es que cuarenta años después tendríamos que seguir justificando esa cólera -la cólera, entre otras miles de cosas-. En fin. La pregunta era habitual; presiento que hasta ahora no hemos tenido mucho éxito a la hora de explicar nuestro enfado, y me pregunto si llegaremos a lograrlo algún día. Me pregunto también si, una vez conseguido eso, el mundo será capaz de ver el resto del bosque con sus propios ojos.

Disfruté con las dos conferencias. Pero siento una afinidad especial hacia los análisis de Amelia Valcárcel. Ella también es filósofa -como Beauvoir (y como yo)-, y alguien que contribuye igualmente a iluminarnos el camino a base de palabras y razonamientos. Debemos sentirnos afortunadas de contar con personas que consigan esto; yo le doy las gracias por todo ello.

lunes, 19 de mayo de 2008

Lenguaje, mundo y feminismo (Una nueva vuelta de tuerca a la polémica sobre Marías y la RAE)

Dada la cadena de acusaciones y explicaciones que un artículo publicado por mí el 28/04/2008 en este blog ha suscitado (http://www.fotolog.com/bacigalupe/34199631), me veo justificada (y casi en la obligación) de volver sobre el tema y aclarar algunos puntos. Y también de responder directamente a otros.

El artículo se titulaba "Primavera ambivalente: Rosa Caramelo y la RAE", y en él, entre otras cosas, yo criticaba abiertamente el nombramiento de Javier Marías como académico de la lengua. Aducía una serie de razones, y asumía ya que mis palabras serían tachadas de políticamente incorrectas. Sin motivo, desde mi punto de vista. Argumentaré por qué.

Creo que toda esta polémica en torno a Marías se compone de dos partes. En primer lugar, la que inició Arturo Pérez Reverte con su artículo "Mujeres como las de antes" (http://www.xlsemanal.com/web/firma.php?id_firma=4370&id_edicion=2247), al que ya aludí, y cuyas afirmaciones salvajemente machistas y violentas, Marías trató de suavizar en otro artículo titulado "Mozas no muy gallardas" (http://www.elpais.com/articulo/paginas/Mozas/gallardas/elpepusoceps/20070930elpepspag).

La verdad es que no esperaba tener que referirme al tema, y mucho menos escribir el link en mi blog. Desde mi punto de vista las afirmaciones de Pérez Reverte constituyen auténticas declaraciones de principios realizadas por alguien misógino y tristemente incapaz de superar los mitos femeninos que debió mamar en su infancia; lo peor es que esa tristeza encuentre sitio en un periódico. Aparte de resultar increíblemente violento hacia todas aquellas mujeres que no encajan en su definición de "señora" (esto es, precisamente, lo que todas las sociedades patriarcales hacen, así que no es que sea muy original, la verdad), hay una actitud dogmática en sus palabras que afecta a hombres y a mujeres por igual: como cuando habla de las reacciones de "cualquier varón normalmente constituido" o de las actitudes "propias de nuestro sexo". Creo que hablar de "normalidad" en materia de identidades de género es algo que a estas alturas está de todo punto fuera de lugar, y que, como tal, debe ser frontalmente rechazado.

Así que creo que se comprenderá perfectamente mi reacción cuando rechazo que en primer lugar se me trate como a una "hembra", que se me critique por no llevar medias con costura o falda de tubo, por no tener cintura de avispa o por sentarme "despatarrada" (me gustaría saber cuál es la razón, anatómica o ideológica, que legitimaría sólo a los hombres a hacerlo). No me erijo, como se me ha acusado, en portavoz de todas las mujeres, pero sí me lo tomo como algo personal, como mujer que soy. Aunque no encaje, obviamente, en el arquetipo de Pérez Reverte. Y, por cierto, no es ningún consuelo oír hablar de "libertad de expresión", como hace Marías, mientras se compara a las mujeres con edificios, aceras u obras públicas (como también hace Marías), o con animales (como hace Pérez Reverte). Las mujeres no somos obras, porque no nos hace nadie; ni tampoco somos públicas, al menos no en el sentido en el que estos artículos parecen atribuirnos.

La segunda parte de la polémica, afortunadamente, no tiene que ver con el artículo de Pérez Reverte, y se refiere en exlusiva a las repetidas afirmaciones de Marías sobre la necesidad del lenguaje no sexista. Bueno, más bien al contrario, en su caso. Desde luego, la opinión de Marías no es única; lo que llama la atención, en primer lugar, es la absoluta falta de respeto y la arrogancia de sus palabras, cuando se refiere a expertas (sin sarcasmos, que es tal y como él emplea el término) como son Rosa Mª Peris y Mercedes Bengoechea. También, la banalización que lleva a cabo de un problema muy serio como es el del machismo presente en el lenguaje, una herramienta de poder absolutamente eficaz, como todos los grandes retóricos y retóricas han sabido. Lenguaje y mundo se codeterminan, y por eso la eliminación del sexismo debe darse en ambos. Naturalmente, eso no significa que yo esté en posesión de la solución definitiva, ni que se trate de una tarea sencilla. Pero eso no quiere decir que no sea necesaria, y desde luego, en absoluto trivial.

La Academia, efectivamente, debe hacerse eco de los usos cotidianos del lenguaje. Pero no es menos cierto que también tiene una función normativa, que debe ser capaz de corregir usos incorrectos. En relación con esto, además, me gustaría hacer notar que las mujeres no somos un colectivo excluido de la Academia; porque no somos un colectivo, sino la mitad de la población española (algo que se nos olvida demasiado a menudo).

Por otro lado, y dado que, al parecer, como feminista una debe justificar continuamente sus objetivos e intenciones, procedo a explicar algunos puntos de mi posicionamiento, sobre todo en relación a la polémica que han suscitado.

Creo que no soy una "feminista exaltada", o que por lo menos consigo ser una "feminista serena" la mayor parte del tiempo (incluso cuando a veces me lo ponen tan difícil). Creo que el feminismo es un movimiento radical, no porque pretenda quemar a los hombres, o aniquilarlos ni nada parecido, sino porque busca un cambio completo de las sociedades en las que vivimos, y para ello se dirige a las raíces culturales y políticas de las mismas. Ni más ni menos.

Como ya he dicho alguna vez, persiste un exasperante desconocimiento acerca de la teoría y la práctica feministas, ante el que vamos a tener que armarnos de paciencia. Debería quedar claro, de una vez por todas, que el feminismo no es una forma de integrismo sexista, equiparable al machismo, tal y como he leído. Es precisamente lo contrario; un movimiento que busca la igualdad entre los géneros. Y que existen muchos feminismos, y no uno sólo, lo que prueba la alta relevancia de la crítica interna al mismo.

Se ha tachado a mi texto de pobreza conceptual, y a mí de "pobre chavala, que bastante tiene con lo suyo". En fin. No me parece que el problema de la desigualdad entre los sexos, presente en nuestra realidad cotidiana, y que refleja y también reproduce, legitima y mantiene el lenguaje, sea un problema inexistente (similar a los molinos de viento de Don Quijote). Nuestra cultura está llena de ejemplos de la presencia de esos estereotipos y creencias que no vamos a dejar de denunciar y combatir; por ejemplo, en las canciones (citarlas, por cierto, no es argumentar en contra de mis textos; en todo caso, sería darles la razón).

Resulta fascinante cómo saltan las alarmas en cuanto tratan de abordarse algunos de los dogmas sexistas de nuestra cultura. Puede que no parezca políticamente correcto, pero no estoy de acuerdo con las opiniones de Javier Marías, y por tanto tampoco con su nombramiento como académico de la RAE. Mis motivos, como he explicado, son políticos, democráticos y feministas. Algo que todavía parece hacer mucho daño...

miércoles, 30 de abril de 2008

Teatro para no perderse

Hay algo en el teatro, o en sus personajes, que me hace sentir incómoda porque siempre me genera, como expectadora, una profunda sensación de impudor. Como si yo misma me sintiera demasiado expuesta, desde mi butaca. Al menos el buen teatro. En él, la espontaneidad del instante presente vuelve cada gesto, cada palabra, en irrepetible. Todo fluye, y quizás eso da miedo.

Llevo dos días seguidos yendo al teatro, cosa que no suelo hacer mucho. El lunes vi a Ana Belén interpretando el personaje de Colometa en una adaptación teatral de la novela de Mercè Rodoreda, La plaza del diamante. Tengo que confesar mi falta de cultura; no conocía la obra previamente, y ni siquiera había leído nada de la autora. Me encantó. El programa hablaba de una mujer "aparentemente frágil pero que al mismo tiempo demuestra una gran fuerza interior". La verdad es que fue todo un descubrimiento; ¿por qué nadie me habló de esta autora a lo largo de todos los años de literatura española en el colegio y en el instituto?

Es una obra desgarradora, en forma de monólogo, en la que se hace un repaso de gran parte de la historia de la España del siglo XX. Una confesión más: ha sido la primera vez -que recuerde, al menos- que he llorado en el teatro. La historia es terrible, eso no hace falta que nos lo digan sobre un escenario. Pero conocer a un personaje como Colometa, con sus claroscuros, sus titubeos, su contradicciones y su enorme fuerza -tan humano, en definitiva- sin duda nos ayuda a comprenderla mejor. Creo que ni siquiera es un personaje hecho para caer bien, y eso continúa resultándome irresistible; probablemente sea una de las cosas que distinga a un autor o autora con mayúsculas. No importa. Al final, sólo está su voz. El hilo quebradizo pero irrompible, firme, en la oscuridad de la función.

Ayer repetí. Volví a la Facultad de Filosofía -por donde llevaba seis meses sin aparecer-, para asistir a una representación del Certamen de Teatro Universitario Complutense que, todas las primaveras, siembra Ciudad Universitaria de obras. Espero que nunca deje de hacerse. El grupo de teatro El Noema representaba Maltrato, una obra escrita por Rubén Buren, su director. La verdad es que no es mi primer encuentro con el grupo; debe de ser la cuarta o quinta obra que veo. Tengo una memoria realmente mala, pero creo que ninguna de las anteriores me había gustado tanto como esta. Hubo una Bernarda Alba estupenda, y una de maquis, por ejemplo; me gustaron mucho. Pero la de ayer me emocionó.

El Noema siempre ha sido un grupo de mujeres. En la obra de ayer había tres actores y siete actrices. Recuerdo otros años en los que el número era aún menor. Pero no se reduce sólo a una cuestión numérica. Es un grupo de mujeres porque, en sus obras, la existencia femenina siempre ocupa un lugar central. En la de ayer, en cualquiera de las dos tramas que llenaban el escenario, el análisis era sutil, transparente.

He querido escribir esto, como una recomendación a quien tenga posibilidad de ir a verla -con toda seguridad, no será la última representación. Y para felicitar públicamente a todas y a cada una de las actrices y de los actores, y, por supuesto, a su autor-director, que, desde mi punto de vista, este año ha rebasado, con mucho, el nivel del Certamen.

La obra trata de eso, de maltrato. La terrible palabra. Sin nombrarla. Es la historia de dos mujeres y de cómo estas entretejen sus vidas en medio de todas y todos aquellos que las rodean. Del papel del amor, del de la familia, de la soledad y de cómo las decisiones, cada una de ellas, determinan y condicionan la experiencia vivida. Así de terrible y así de real.

Mención especial para las actrices Elena Bilbao (me encantó desde la primera vez que la vi) y María Arenas (que cada año es mejor que el anterior, ayer casi irreconocible); y Ana Martín, estupenda, como siempre (es decir, sin sorpresas). Y todos los demás, la verdad.

Muchas gracias a todas.

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