miércoles, 17 de septiembre de 2008

Derechos y derechas; los principios y las bellas palabras

Sólo vi unos pocos minutos de la entrevista popular a Gallardón del lunes por la noche. Como quince minutos. El formato es interesante, aunque intenten hacernos creer que es muy espontáneo, y en realidad se note que no lo es en absoluto (¿quién se cree que nadie ponga los ojos en blanco ni haga el más mínimo gesto cuando Gallardón le responde sin pestañear que despertarse escuchando la voz de Esperanza Aguirre le produciría felicidad?). Pero la tele, ya se sabe. También es un problema tratar de darle espontaneidad a una entrevista a alguien tan poco dinámico como Alberto Ruiz Gallardón.

Señalo que es bastante tarde y que en estos momentos estoy haciendo un enorme esfuerzo para escribir esto. Hoy he pasado como once horas delante del ordenador, así que esta entrada no va a ser larga, ni seguramente profunda o interesante. Pero no quería -no podía- dejar de expresar lo mucho que me repugnaron las palabras de Ruiz Gallardón cuando le preguntaron por el aborto.

Como ya sabrán quienes hayan leído antes este blog, el del aborto ha sido aquí un tema sensible desde el principio. Además, una de mis debilidades es que conservo la capacidad de ofensa personal ante ciertos discursos políticos; generalmente trato de emplear la ironía, pero en ocasiones no puedo evitar enfadarme.

Sigo pensando que el problema del aborto se reduce a una decisión libre e individual de la mujer, que la legislación actual española, sencillamente, hoy por hoy, no está garantizando ni protegiendo. Y sigo pensando que la mejor prueba de ello es la vulneración de derechos a la que estamos asistiendo en algunas Comunidades Autónomas -como, por ejemplo, la de Madrid-. Ahora además pienso que esa libertad de las mujeres va a seguirse vulnerando mientras contemos con gobiernos de derechas como los de Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón.

Sí, de derechas. Aunque Gallardón se empeñe en decir que es de centro -incluso aunque a Rajoy le haya dado también ahora por el tema-, lo del centro político es una ficción metafísica, similar al punto o la línea recta, que carece por completo de significado pero que esconde muchas declaraciones de principios. O, por lo menos, lo intenta.

Declaración de principios, por ejemplo, es lo que Gallardón nos dejó ver, a pesar de medir al milímetro sus palabras, cuando enunció "sus grandes soluciones" al problema del aborto: generar recursos y más recursos, ayudas y más ayudas para que las mujeres no tengan siquiera que llegar a la situación de plantearse si abortar o no. ¿No es un intento genial de no declarar principios?

Los principios serían estos: estoy en contra del aborto, y estoy en contra de que las mujeres puedan decidir lo que hacen con su cuerpo; como soy un político que ocupa una posición de poder voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que las mujeres dejen de ejercer ese derecho; soy un político de derechas, conservador, y como tal, actuaré de acuerdo con mis principios.

Eso es lo que Gallardón no dijo. Pero a mí me dio igual que no lo dijera, porque es lo que entendí de su no decirlo.

En lugar de eso, Gallardón, en un alarde de centrismo hiriente, repitió varias veces la necesidad de elaborar políticas positivas para que las mujeres no tuvieran que pasar por el trago de tener que decidir. Políticas positivas. ¿No eran las políticas positivas esas acciones destinadas a igualar la situación de mujeres y hombres que el Partido Popular se ha pasado años rechazando porque eran discriminatorias?

Y claro, ahí es donde me ofendí. Porque ya está bien. ¿No es el colmo, este grado de cinismo? ¿No es una perversidad oír defender al Partido Popular de acciones positivas para las mujeres a estas alturas? Es el colmo. Es perverso.

Y no me creo ni una palabra. Ni siquiera que el PP vaya siempre por detrás de los requerimientos sociales; cuando desde los partidos y sectores progresistas de la sociedad se trabaja por la inclusión transversal del principio de igualdad en todas las políticas y planes, la derecha de nuestro país empieza a hablar de políticas positivas. Ni siquiera eso: el conservadurismo, como su propio nombre indica, no cambia, no evoluciona, permanece en el mundo de las esencias eternas e inmutables. El mundo en el que un hombre es un hombre, y una mujer es una mujer, y por lo tanto carece de poder para decidir cómo quiere que sea su vida.

Yo ya no estoy en ese mundo. Así que lo siento por ellos. Y por ellas. No hablo sólo por mí; tratamos de dejar ese mundo muy atrás y no permitiremos que ningún Ruiz Gallardón nos devuelva a él con sus principios ocultos y sus bellas palabras.

Buenas noches...

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Es curioso que de unas palabras usted entienda otras, pero tenga cuidado porque puede llevarla a más errores de los que cree.

Lola Fernández de Sevilla Gómez dijo...

El lenguaje siempre, afortunadamente, da lugar a diversas interpretaciones, no necesariamente erróneas.
Por eso está vivo, y evoluciona.

En el caso de las palabras de Ruiz Gallardón, lo que encondía la defensa de esas acciones positivas para las mujeres era fácil de entender, si se ha dedicado algo de tiempo a estudiar el lenguaje político.

Cuando se pregunta por el aborto y no se responde hablando en términos de libertad y autonomía de la mujer SIEMPRE, SIEMPRE voy a deducir que hay detrás un intento de opresión.

Tengo mucho cuidado siempre; cuidado, sobre todo, ante los intentos de volver a expropiar a las mujeres de nuestro legítimo derecho a disponer de nuestros cuerpos y de nuestras vidas.

Y NUNCA, NUNCA dejaré de expresarlo.

Saludos

Anónimo dijo...

Joder, me acojono.
¡Qué triste entrada, amiga!

Por partes:

Que un partido haya sido, sea y vaya a ser conservador, no significa que no cambie absolutamente en nada sus propuestas; decir lo contrario es un sofisma tan demagógico que asquea hasta límites insospechados.
Es cierto que el PP no quería políticas positivas porque discriminaban; pero eso no quiere decir que no sea posible que ahora puedan apoyar tales medidas.
Si tengo que dar mi opinión, no creo que acepten toda medida positiva; pero creo que sólo rechazarían aquellas que, ante un hombre y una mujer, elijan por defecto a la mujer (lo cual es medida positiva, pero discriminatorio). Otro asunto en el que no voy a entrar es si ese tipo de discriminaciones son o no temporalmente necesarias. Lo que me interesa subrayar es que creo que el PP aceptaría las medidas positivas que no afecten negativamente a nadie.
Las medidas que querrían adoptar para el aborto son de este tipo.

Y aquí es donde viene el punto más demagógico que vi desde que salió el video de las FAES y el 11-M:
Dices que las palabras en las que Gallardón dice que las medidas del PP incluyen hacer todo lo posible porque las mujeres no se vean en la necesidad de abortar tú las interpretas así:
[i]Estoy en contra del aborto, y estoy en contra de que las mujeres puedan decidir lo que hacen con su cuerpo; como soy un político que ocupa una posición de poder voy a hacer todo lo que esté en mi mano para que las mujeres dejen de ejercer ese derecho; soy un político de derechas, conservador, y como tal, actuaré de acuerdo con mis principios.[/i]

Pero, el día en que repartieron luces, ¿dónde estabas?
Me parece muy bien que pienses que los hombres son malísimos, que los que están en el poder lo ejercen despiadadamente y que los conservadores son el como el coco. Pero de ahí a interpretar lo que te dé la gana, hay un salto enorme.
Lo que dice Gallardón, muchacha, está muy claro.
Gallardón está saliendo al paso de uno de los supuestos (al que rápidamente se acude) de que la mujer no tiene medios suficientes.
Si una mujer no tiene medios económicos y esa es la única razón por la que aborta, entonces... démosle los medios, y no abortará. Ayudémos económicamente a las mujeres embarazadas que tengan una situación precaria.
Y si una mujer, con su situación económica solucionada ( o aliviada) continúa queriendo abortar, ya no podrá poner como excusa su situación financiera. Tendrá que dar otro motivo.
Sabemos que en España, de momento, no se puede dar cualquier motivo en cualquier momento del embarazo.

Lo que tú pides es que la mujer pueda tomar sus decisiones con respecto a su cuerpo en el momento que quiera y sin tener la necesidad de dar explicaciones por ello.

Los conservadores no aceptarían esto ni de broma, claro... pero no modifiques su argumento a tu antojo. La diferencia entre tú y los conservadores (y otros no conservadores), es que ellos creen que en todo embarazo hay dos vidas, y tú no lo crees (o te la pela).
Evidentemente, el derecho al propio cuerpo tiene ciertos límites: cuando interfiere en el cuerpo de los demás.
Ahí es donde debes luchar, y no mediante la demagogia: demuestra que el bebé no es un ser vivo, que no es un individuo, etc... demuestra que es una parte más de la mujer (en buena medida como un brazo, un riñón, aunque con alguna caracteristica distintiva).
Por supuesto, no se te ocurra argumentar que el bebé es dependiente, porque a renglón seguido te pido que montes una unidad de discapacitados, deficientes y mayores que no puedan valerse por sí mismos (o sea, dependientes de otro para seguir viviendo)a los que podamos sacarles los órgamos que queramos (por ejemplo) para salvar vidas de personas autónomas, completas ( o sea, verdaderos individuos*)

Por tanto, no te quito el derecho a defender el aborto. Defiéndolo todo cuanto quieras, y en la versión que quieras.. pero hazlo argumentando y no mediante la demagogia. Bastante demagogos son los de derechas... pero a ellos no les queda otra. No nos avergüences a los de izquierdas haciéndote llamar así.



*Supongo que quizá para tí los bebes no sean individuos precisamene porque no son capaces de individualizarse, de vivir de modo autónomo.

Lola Fernández de Sevilla Gómez dijo...

Hola Anónimo

Siento que mi tono en la respuesta anterior fuera un poco hostil, el mensaje me pareció un tanto amenazante.

Yo no creo que esté habiendo un cambio en la actitud o en las opiniones del PP, la verdad. Ni en las de Gallardón ni en las de nadie; yo creo que Gallardón siempre responderá algo similar ante el tema del aborto, y creo que su respuesta da rodeos y evita tener que decir lo que piensa realmente. Es algo habitual en los discursos políticos, pero no por eso deja de molestarme.

Fíjate que las medidas positivas para evitar abortos también, desde esa óptica, pueden ser discriminatorias, y seguro que a alguien acabarían pareciéndoselo. Pero lo más importante es que las medidas que propone Gallardón no van dirigidas a proteger la libertad de las mujeres, sino a tutelar sus vidas (como siempre), facilitando que la decisión de esta pueda ser la de tener un hijo o hija que no desea. Porque la cuestión es que la decisión de abortar no se debe, en primer lugar, a motivos económicos, y eso es algo que Gallardón está obviando (y lo obvia porque le conviene, si no tendría que enfrentar la verdadera pregunta, que formulo a continuación).

¿Qué pasa si aún así, con dinero y todo, deseo interrumpir mi embarazo? ¿Qué me dirá entonces Gallardón? ¿Garantizará mi libertad de decisión o mirará hacia otro lado y dejará que esas decisiones libres se lleven a cabo en la precariedad y la inseguridad de la ilegalidad (como siempre ha sucedido)?

Eso es lo que a mí me preocupa, y me molesta, de la intervención de Gallardón; que da rodeos para no responder a la verdadera cuestión, y por tanto no mostrar cuáles son sus principios.

Dos apuntes para terminar:
-No pienso, desde luego, que los hombres sean malísimos (!!!); y no conozco a ninguna feminista que lo piense.
-El debate sobre dónde comienza la vida humana es interminable y, desde mi punto de vista, estéril. Y sólo diré que creo que si fueran los hombres los que interrumpieran voluntariamente sus embarazos, habría terminado hace mucho.

Agradezco siempre, no obstante, las intervenciones y los comentarios (exceptuando aquellas que se dirigen a insultar), porque creo que un blog se enriquece a base de ellos. Así que muchas gracias!!

Anónimo dijo...

Creo que no has captado mi comentario.

No es que Gallardón no quiera responder y se haga el loco.
Eres tú la que se hace la loca.
Me explico.

Gallardón tiene claras un par de cosas:

1) Nadie debe abortar, porque es acabar con una vida; este ser tiene todo el derecho a la vida, y el hecho de que este ser se encuentre dentro del cuerpo de su madre, no le confiere derecho a ésta a decidir sobre él.

2) Dado que algunas madres argumentan que no tienen los medios (y de aquí se sigue que no podrán mantener con garantías la vida de su bebé), y que Gallardón mantiene 1), solo hay dos cosas que Gallardón pueda mantener:

a) Que la madre dé en adopción su bebé, y así tendrá garantías de sobrevivir.
b) Otorgarle a la madre los medios económicos para que saque adelante a su bebé sin tener que deshacerse de él a causa de su precariedad financiera.

Gallardón opina que b) es preferible a a). Y esto, porque no obliga a la madre a deshacerse de su propio hijo a causa de las desigualdades económicas.

Ello no obsta para que Gallardón continúe defendiendo (como hará) que una madre no puede abortar porque le dé la gana, libremente.
Las razones de Gallardón son estas: aun cuando la madre sea dueña de su cuerpo, no lo es del cuerpo del bebé; esto es, no puede (en el sentido moral o legal, no físico) sesgar la vida del bebé.

A eso me refería cuando decía que tú, para atacar a Gallardón, has de demostrar (o si no puedes demostrar, al menos defender convincentemente) que la vida del bebé no es independiente de la de la madre.
Es más: te señalaba que hay mucha gente que es dependiente de otra (ancianos, deficientes, etc.) y que por ello no dispone de sus vidas quien les cuida o protege.

Por tanto, tendrás que demostrar que esa cosa que la madre tiene en su vientre, no es algo así como una vida. Deberás demostrar que es parte de la mujer indisocable o algo así. Ese es el punto en el que puedes atacar a Gallardón.

Por supuesto, aquí entran luego otras consideraciones que tú no contemplas: habrá quien asegure que entre el día de la concepción y el 9 mes, hay un proceso gradual de adquisición de independencia, por ejemplo. Así, un feto sietemesino es capaz de salir adelante a veces, mientras un feto de tres meses, no.

Tu postura es radical e inflexible (ojo, que estos calificativos que pueden sonar casi despectivos, no son negativos a priori en muchos casos*), y es radical e inflexible básicamente porque parece que crees que defender a la mujer implica defender que haga lo que le dé la gana con su cuerpo. De nuevo, te insto a que reflexiones sobre si las decisiones sobre su propio cuerpo interfieren con la vida y derechos de otros individuos. Si demuestras (o en su defecto convences de) que no es así, estarás ya defendiendo una postura mucho más robusta.

Por cierto, otro de los sofismas que no me convenció nunca es el del "tutelaje". Es un argumento feminista (no sólo feminista, pero también) que mucha gente malinterpreta; no digo que no tenga su sentido, pero no todo tutelaje es malo, ni todo apoyo a alguien supone tutelaje.

Seguro que si una mujer no ha tenido acceso a la educación y al trabajo, y estando casada sufre malos tratos, fijo que no ves con malos ojos que el estado le asigne una pensión para que pueda separarse con garantías de su marido. En este caso, como en muchos otros, el camino para garantizar la libertad de elección de la mujer (y que no tenga que seguir atada a su maltratador por razones económicas) viene garantizado por medio del tutelaje. Seguro que este tipo de tutelaje no te parece mal, o que ni siquera te parecerá tutelaje. Del mismo modo no te debería parecer mal que una mujer que quiere tener un hijo pero no puede hacerlo por razones económicas, sea ayudada por el Estado.

Gallardón parte de la premisa de que todas las mujeres han de querer tener sus hijos. Y quien no quiera, que se joda; que lo hubiese pensado antes de poner la maquinaria en marcha.
Preguntas si Gallardón va a garantizar la libertad de las mujeres que desean abortar no a causa de apuros económicos, sino porque así lo desean. O si por el contrario va a mirar para otro lado mientras se siguen practicando en condiciones precarias.
Bien; Gallardón no obvia la pregunta, muchacha. Que no te guste la respuesta, no quiere decir que no la dé.
La opinión de Gallardón es ésta: si la mujer tiene recursos (bien porque les tiene, bien porque el Estado le ayuda), entonces no hay razón para abortar**.
Evidentemetne muchas mujeres lo seguirán haciendo, y si está prohibido, lo harán clandestinamente y en condiciones precarias, como hasta ahora. ¿Significa esto que Gallardón mire para otro lado? En absoluto.
Como ya sabrás, hay muchas cosas que están prohibidas, y la prohibición nunca elimina el delito. Lo penaliza, y como efecto secundario, lo "clandestiniza".
Gallardón no miraría para otro lado: antes bien, perseguiría a las mujeres que infringieran la ley abortando en casos no observados por ésta.

De nuevo, si quieres oponerte, has de argumentar tú. Gallardón ya lo hace.


* Por ejemplo, podemos ser radical e inflexiblemente defensores de la igualdad de derechos de todos los seres humanos, de las mujeres, etc. Sin que ello haya de ser considerado como "malo".
**Perdona mi ignorancia, pero no sé si Gallardón concretamente (otros sectores de derecha sé que no) contempla algun caso de aborto, como peligro para la madre, malformación, etc. En todo caso, no hablo de este tipo de situaciones.
*** Repito, no soy adepto ni de Gallardón ni del PP

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