martes, 26 de diciembre de 2017

Noruega por San Esteban

Ayer volví a ver esto:


Hjem til jul, de Bent Hamer (que aquí tradujeron como A casa por Navidad); rima con mi regalo de Papá Nöel:



preparado para galletas de especias, que hornearé en estos días, y mitones granates para no pasar frío escribiendo (estos, creo que los estrenaré hoy mismo...).
La Navidad es tan apasionante como agotadora; en las mismas proporciones.
Este 26 de diciembre, San Esteban, yo celebro que estoy escribiendo en el sofá de casa, en lugar de perdiendo tiempo y energía en ningún sótano extraño y frío.
Tengo que pedir hora para el dentista, y dentro de un rato llevar mi móvil a que le revisen la batería y hacer algo de compra para la semana; también celebro todo esto, y hasta la olla de caldo que está cociéndose en la cocina. Celebro mis zapatillas de estar en casa, rojas y nórdicas, la luz y el ritmo pausado y silencioso, noruego, que han quedado en casa...

Ah, y Bo ha vuelto:


Esto también lo celebro.

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