sábado, 19 de diciembre de 2009

Las malas

Acabo de terminar de releer (parcialmente) La maldición de Eva, de Margaret Atwood, como siempre con gran deleite. Especialmente, todo aquello relacionado con el tema de la maldad y las mujeres en la literatura. Gran tema. Las frases de Atwood son como flechas afiladas, o como pequeñas perlas en las que cabe todo un mundo. Las leo y después vuelvo a leerlas porque casi ninguna dice sólo lo que en principio parece que dice. Siempre me dejan con la sensación de ser medio tonta y de estarme perdiendo la mitad de las cosas que ella quiere decir.

Pero hay que tener paciencia.

Por ejemplo, se pregunta si el sufrimiento es garantía de bondad (yo personalmente creo que no, aunque todas encontraríamos ejemplos por doquier que parecerían -sólo parecerían- indicar lo contrario; sufrir, o incluso morir, no tiene, en principio, nada de especialmente virtuoso o noble).

A mí también me fascinan los personajes femeninos malvados. Seguramente, porque en principio son lo contrario de lo que cabe esperarse. Y ese tipo de sorpresas, en la literatura, siempre son de agradecer. Como los héroes (masculinos, tradicionalmente) llenos de grietas e imperfecciones (como antihéroe definí yo, con quince años, a Holden Cauldfield, de El guardián entre el centeno). Al menos, me gusta encontrarme con mujeres malvadas que no son malvadas con el único fin de mostrar a las demás mujeres -a las de carne y hueso- cómo no deben ser si quieren ser mujeres; aunque, a veces, incluso en esos casos, al autor o a la autora se le escapa el personaje de las manos y éste acaba iluminando parcelas de la realidad completamente imprevistas e incluso prohibidas. Otras pequeñas perlas. Misterios de la creación literaria.

Como dice Atwood, "sus raíces (las de la novela) están en el fango y, si se da el caso, de esas materias primas impuras brotarán flores" (pp. 80-81). Por lo impuro en la literatura; y por las flores que de ahí nacen.

4 comentarios:

Saray dijo...

Una amiga mía fue a una charla que dio en el festival del libro de Edimburgo y me contó que incluso hablando tiene esa habilidad de crear frases que tienen más de una lectura.
Yo sólo he leído un relato corto suyo y un párrafo precioso de una novela pero quizás debería ya ponerme con ganas a leer algo de su obra. ¡Saludos!

Lola Fernández de Sevilla Gómez dijo...

Hola Saray

Pues yo te recomiendo "Penélope y las doce criadas", es muy divertido (aunque terrible, al mismo tiempo) y tan inteligente como es ella siempre. Se lee de un tirón.

Un abrazo!

a p n e i c a dijo...

Interesante.

El sacrificio, la renuncia y el sufrimiento no son más que formas de esclavitud cristiana. La bondad no es la "pasividad de no hacer cosas malas", sino la "actividad de hacer cosas acordes a lo que creemos", pienso yo.

Del sufrimiento es de donde nace la maldad. Y si no, que le pregunten a cualquier persona que esté experimentando dolor físico y emocional a ver si no le dan ganas de cagarse en todo. Como dijo el monstruo de Frankenstein:

"Soy malvado porque soy desgraciado".

No estaría mal, para variar, una malvada que lo sea sin moralejas.
Gracias por las recomendaciones.

Lola Fernández de Sevilla Gómez dijo...

No me acordaba de la cita de Frankenstein, creo que da bastante en el clavo. El otro día una amiga me decía que parece que las mujeres somos malas no por "hacer" cosas malas, sino por "no hacer" lo que se supone que debemos hacer.

Por cierto, no sabía que existía un Festival del Libro en Edimburgo; hace tiempo que quiero conocer esa ciudad, voy a tenerlo en cuenta.

Muchas gracias por los comentarios y Feliz Navidad!

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