jueves, 22 de octubre de 2009

Metro y agresiones

Esta mañana me ha impactado la noticia de la mujer a la que tres individuos tiraron a la vía del metro, en diciembre del año pasado (http://www.elpais.com/articulo/madrid/mujer/denuncia/Metro/fue/agredida/arrojada/via/elpepiespmad/20091022elpmad_2/Tes). Ahora ella ha denunciado a Metro de Madrid (que vuela, sí, a veces demasiado). El vídeo me ha puesto los pelos de punta. Toda esa polémica sobre la colocación de cámaras de seguridad en distintos puntos de las ciudades va a convertirse en un pasatiempo sin sentido si, como en este caso, resulta que no hay nadie al otro lado, comprobando las grabaciones.

Las vías del metro siempre me han parecido zonas oscuras y peligrosas; es donde la gente se lanza cuando quiere terminar con todo. La verdad es que nunca me ha gustado el metro; la posibilidad de que alguien te empuje y te tire del andén no contribuye a que cambie de idea.

Espero que esos tres hombres reciban una buena condena por lo que hicieron. Y que Metro de Madrid también pague, por lo que no hizo y debió hacer.

¿De dónde procede la seguridad ciudadana, finalmente? Mientras veía las imágenes del vídeo revoloteaban algunas ideas por mi cabeza, sin terminar de cobrar forma: agresión sexual (¿por qué seguimos ultilizando expresiones imprecisas como la de "intentar propasarse"?), violencia contra las mujeres, autodefensa feminista...

Sé que el año pasado hubo otro caso similar en el que un hombre también fue arrojado a las vías. Pero apuesto a que él no fue agredido sexualmente antes de eso.

La autodefensa es la herramienta feminista que trata de lograr el empoderamiento, y por lo tanto, la seguridad de las mujeres ante situaciones de este tipo. Situaciones de agresión que se basan en el simple hecho de que las víctimas son mujeres. No sé si en este caso en concreto, pero muchas de esas agresiones se basan en la idea de que las mujeres no van a responder a las mismas. Llegará el día en que sí haya una respuesta, y ese día el mundo girará en sentido contrario...

5 comentarios:

a p n e i c a dijo...

pues yo respondo que da gloria verme. xD y sin haber recibido talleres ni nada. en un par de ocasiones (la primera con 14 años) me he visto en la necesidad de calzar un buen par de hostias y os aseguro que no vuelven a por más.

Lola Fernández de Sevilla Gómez dijo...

Pues bien por ti! Esa es la cosa: si cundiera la idea de que vamos a responder (y si realmente lo hiciéramos) seguramente la violencia desaparecería en su mayor parte.

Yo siempre he caído en una absoluta parálisis, que casi te deja peor a veces que la agresión en sí, porque genera mucha impotencia.

Saludos apneica!

a p n e i c a dijo...

simplemente con la actitud, la postura, el gesto, es suficiente para decir a un agresor potencial que vamos a responder, lo que suele hacerles desistir.

cuando vivía en Madrid y notaba que quizá alguien me seguía de madrugada, realizaba el simple gesto de herguirme para aparecer más grande y despierta y ponerme la llave más larga de mi llavero sobre saliendo entre el dedo corazón y anular. o coger el paraguas de otro modo. no sé si fue gracias a eso, pero nunca se ha metido nadie conmigo. me han seguido, me han mirado, o dicho algo, pero no se acercan mucho.

lo que buscan es oprimir y someter. si ven que no lo van a conseguir fácil, entonces quizá perderán el interés.

Lola Fernández de Sevilla Gómez dijo...

Sí, también yo he usado lo de la llave.
Y creo que tienes razón en lo de la actitud: la mirada, la postura son importantes.

Un saludo!

ac dijo...

pues hay que responder. Yo creo que no sólo o no tanto en situaciones ya de riesgo como hablais sino todos los días a plena luz del día y sobre todo buscar la complicidad de las amigas y de los amigos... la ironía, el humor, el descaro... cuestionando... qué difícil. Yo tambiém me paso media vida contestando por la calle.

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