martes, 14 de julio de 2009

Soy goofy y algunas otras cosas más

Hola

Después de un mes de frecuentes actualizaciones tengo el blog un poco abandonado. Es que he estado haciendo algunas cosas. Por ejemplo, ocuparme de mi tesis doctoral, cosa que me parece casi un milagro después de tantos meses en blanco.

Este fin de semana he estado en Sopelana (Bizkaia), iniciándome en el misterioso arte del surf. La suerte ha hecho que prácticamente todo me haya salido gratis y que, además del surf, haya podido disfrutar de dos días de playa intensiva, de los colores y paisajes de Euskadi (donde no iba desde que era pequeñita, y de los que me he hecho fan) y también de dos gloriosos atascos al volante, para salir y entrar de Madrid (... por eso de que aquí no hay playa).

El surf. Resulta que soy goofy, lo que significa que surfeo (o surfearé, cuando lo haga) con el pie derecho delante del izquierdo. Al parecer no tiene que ver con ser diestra (de hecho, yo soy zurda para algunas cosas), y me ha hecho gracia por eso de las identidades como capas superpuestas; ahora tengo una más: soy goofy. Además, me falta forma física. Realmente duro lo de ponerse en pie sobre la tabla. Aunque, como detalle positivo, mejoré del primer día al segundo. Y me sobra entusiasmo. Así que aguantaré días de agujetas y volveré a intentarlo.

Me encantan las olas, ¿lo he mencionado? Me encantan. Son divertidas, te bañan sin que apenas tengas que adentrarte en el mar y te golpean con tanta violencia que sales del agua como si hubieras tenido que luchar cuerpo a cuerpo con el océano. Por eso adoro el Cantábrico.

Ayer seguía entre las olas, aunque en realidad ya estaba en Madrid. Por eso, por la tarde, me fui al cine. Vi una película francesa llamada "El primer día del resto de tu vida", y recomiendo a todo el mundo que vaya a verla. La verdad es que tenía mis dudas, porque hasta ahora no había visto ninguna película francesa que me hubiera gustado realmente; debe de ser un problema de ritmo (sí, soy una de esas escasas personas que odiaron "Amelie"). Pero esta me encantó. Trata sobre el primer día del resto de la vida de cinco personas pertenecientes a una misma familia. Así que el tema es ese: las relaciones familiares y los sentimientos y conflictos que éstas generan. Personajes humanos, con sus bajezas e incoherencias; y problemas cotidianos, con los que es fácil identificarse. El miedo al cambio, el choque de unos/as con otros/as, la madurez... Todo fluyendo, continuamente, (y golpeando, a veces, sin detenerse) como las olas.

Es que cada día es el primer día del resto de tu vida.

Ahora vuelvo a la tesis.

Saludos.

3 comentarios:

Marisol. dijo...

Pues si te enamora el Cantábrico y sus "olitas", actualmente bastante masificadas; espérate a conocer nuestra costa Atlántica, sus infinitas playas y espectaculares puestas de sol (de tan inmensas nada masificadas).
Escribo esto porque echo de menos mis recientes días playeros, y porque hoy día me estoy enamorando del sur de España. Y del centro, donde queda mi Madrid, y su cielo tan azul (a pesar de la contaminación), que prefiero a cualquier playa.

a p n e i c a dijo...

me han dicho una vez que con el windsurf aprendes cosas sobre la vida. que las olas son lo que tu viento hace con tu mar interior y pelear con ellas es vencerte a ti mismx.

nunca lo he comprobado, pero estoy por creérmelo.

Lola Fernández de Sevilla Gómez dijo...

Hola

Pues no cabe duda de que todas nuestras costas están llenas de amaneceres y atardeceres mágicos.
Madrid, Madrid... claro, pero mejor sin contaminación.

No había oído eso de las olas y el mar interior, pero puede que haya algo de cierto. Más que pelear con ellas, lo que haces es meterte en ellas, erguirte sobre ellas. Ahora que lo dices, esta semana también he hecho cosas parecidas fuera del mar...

¡Saludos!

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