lunes, 4 de junio de 2012

Intención de escenificación

Conducir siempre me ha parecido algo empoderador. Algo masculino, algo rudo. Una trasgresión, quizá. El terreno prohibido. Las zapatillas rojas. ¿Algo erótico? Sí, también algo erótico.

Antes de dirigir una obra de teatro hay que escribir un largo trabajo donde detallas tu propuesta de escenificación. Es el paso del qué al cómo: de lo que te encuentras (el texto o lo que sea) al modo en que decides mostrarlo al mundo. Debes partir de algo. En tu investigación. De un tema. De una tesis.  De una canción. De una metáfora. De un mi-to-lo-ge-ma.

De una imagen:




O de varias:









Aprendí a conducir a los diecinueve años. En una autoescuela cercana a mi casa. Mi profesor tenía más de cincuenta. Mientras yo conducía, él apoyaba su mano izquierda sobre mi muslo derecho. Y así es como yo aprendí a conducir.

Y este podría ser mi punto de partida para mi intención de puesta en escena.

2 comentarios:

ac dijo...

y punto de partida también de nuestro caminito empoderado...

Lola Fernández de Sevilla dijo...

jeje, si, es verdad...
Qué tal todo?
Muaaaa!!!

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