martes, 30 de junio de 2015

My beloved monster



My beloved monster and me
we go everywhere together...


(The Eels.
Imagen de Qué hacer cuando en la pantalla aparece THE END, de Paula Bonet)

martes, 23 de junio de 2015

La casa. Una casa



"He soñado que las paredes se caían. Se nos caían. Y debajo de ellas aparecían otras. Pero no eran iguales. Estaban llenas de conchas, iguales que aquellas que encontramos en el jardín..."

Uno de los proyectos más bellos en los que me he involucrado este año...
Viernes 26 a las 19,30h.
Lunes 29 a las 12h., a las 17h. y a las 19,30h.
En la RESAD.

domingo, 14 de junio de 2015

Días de Feria y rosas



Las adquisiciones de este año:
Qué hacer cuando en la pantalla aparece THE END, de Paula Bonnet (jugoso descubrimiento)
El año del pensamiento mágico, de Joan Didion (por fin)
Cómo aprendí a leer, de Agnès Desarthe (idem)
Gracias por la compañía, de Lorrie Moore (siempre siempre Lorrie)
y
Esto también pasará, de Milena Busquets (cortesía de Ese Ser Maravilloso / ¿Quieres ser mi Puh?)
...

lunes, 25 de mayo de 2015

El cambio: El principio



El jueves terminé de leer a Paula Vogel y tuvimos cena latina.
El viernes por la tarde me robaron el móvil.
Después de ir a comisaría a poner la denuncia acabamos en el parque Martin Luther King, bailando. Después vino la pasta con salmón y el bajón de la reflexión y también Lolita Bosch.
Y después vino ayer:
Que aún no he limpiado la casa esta semana,
Que el duplicado de la micro sim no ha llegado todavía,
Que se me ha olvidado comprar latas de bonito (o atún; pues eso) y en el Mercadona no había crackers,
Que he nadado 30 largos,
Que mañana tengo que volver a la biblioteca a lo de las nanas,
Porque hoy, aquí en Madrid, apetecía estar en la calle.
Porque después vino ayer, y después hoy, y ahora casi ya mañana:
El cambio. El comienzo del cambio
Pues eso


lunes, 11 de mayo de 2015

¿Qué decir a los niños?




Nuit d'orage (Noche de tormenta), en versión de Le Carrousel

domingo, 10 de mayo de 2015

El único secreto es preocuparse muchísimo por la cocina



No comprender algo es un fermento fenomenal para la escritura. Mis novelas daban forma a una incomprensión creciente.
La anorexia me había servido de lección de anatomía. Conocía ese cuerpo que había descompuesto. Ahora se trataba de reconstruirlo.
Por extraño que parezca, la escritura contribuyó a que así fuera. En primer lugar era un acto físico: había que superar obstáculos para sacar algo de mí.
Aquel esfuerzo constituyó una especie de tejido que luego se convirtió en un cuerpo.

(...)

Entonces el huevo se había metamorfoseado en una titánica tortilla espacial que evolucionaría por el espacio cósmico hasta el fin de los tiempos.
Sí, una autobiografía debía de ser algo así.


(Amélie Nothomb, Biografía del hambre (2006))

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