Pensaba hacer una especie de reportaje fotográfico de los jardines de tulipanes que el ayuntamiento ha plantado, aquí y allá, por toda la ciudad esta primavera.
He ido encontrándomelos, en el último mes y medio, dentro y fuera de los parques, aprovechando isletas y rincones. Luego he vuelto a verlos y se habían abierto por completo y finalmente algunos se han echado a perder, los pétalos petrificados, en posición agónica, como por una lengua de fuego.
Lo cual, si recuerdo la jardinera de amapolas que nunca florecieron en el balcón, me lleva a pensar en la casuística de las circunstancias frustradas.
Buscando narradora-nadadora.
Madrid, mayo 2024